Consolidación y desarrollo de la revolución comunera

Francisco Javier Sánchez

La ciudad de Toledo fue la que tomó la iniciativa, la primera en no admitir ese estado de cosas impuesto en las Cortes reunidas por el rey en Santiago y La Coruña. Y después de la batalla de Villalar el 23 de abril de 1521, la última en capitular al poder de Carlos V, resistiendo Toledo hasta el 3 de febrero de 1522.

Tras la primera revuelta urbana en Toledo, impidiendo que Padilla, Avalos y Gonzalo Gaitán salieran hacia La Coruña obedeciendo al rey ( y aclamándoles así, “estos señores se habían puesto por la libertad de este pueblo” ), y expulsando Toledo al corregidor, en Segovia tuvieron lugar sangrientos incidentes linchando a dos funcionarios partidarios del rey ( 29 de mayo ) y ahorcando al procurador Rodrigo de Tordesillas por haber votado el servicio ( 30 de mayo ).

En Zamora, cuando llegaron sus dos procuradores, fueron inhabilitados de sus cargos y reducidos de su condición de hidalgos a la de pecheros.

En la ciudad de León hubo dos bandos claramente enfrentados: el realista representado por el Conde de Luna, Francisco Fernández de Quiñones, y por el canónigo Diego de Valderas, juzgado por sus actos hostiles en agosto de 1520, y el comunero encabezado por Ramiro Núñez de Guzmán y sus hijos. En septiembre, León ya está representada en la Junta a través de sus dos procuradores: Juan de Benavente y Antonio de Quiñones, a los que se unirá pronto fray Pablo como ideólogo y representante permanente en la Junta. León fue una de las más importantes ciudades comuneras hasta el fracaso de la batalla de Villalar, destacando su cabildo catedralicio por su fervor comunero. 

Plano de la Ciudad de León en el siglo XV

LEÓN PLANO CIUDAD

En Burgos pusieron en fuga a las autoridades partidarias del rey y asesinaron al francés Jofre de Cottanes, a quien los flamencos habían concedido el castillo de Lara.

En Madrid en junio de 1520 se constituye el Concejo revolucionario, eligiendo como alcalde mayor al bachiller Gregorio del Castillo, y como procurador general a Juan Zapata, manteniendo sus cargos los demás regidores. El cardenal Adriano en carta de fecha 6 de julio de 1520 informa al rey Carlos: “Madrid del todo se ha confederado con Toledo, así el pueblo como los nobles, con tanta pertinencia que no quieren leer ni recibir las cartas que se les han enviado por los del Consejo de Vuestra Majestad”. Este documento junto con otros 266 documentos figuran transcritos como apéndice en este libro editado por la Asociación Cultural “La Gatera de la Villa ” en el año 2015, obra de José Manuel Castellanos Oñate: “Madrid Comunero. Crónica, documentos y análisis del alzamiento en la villa”.

Grabado de Madrid en el siglo XVI

MADRID 1562 ANTON VAN DER WYNGAERDE

En Guadalajara una multitud rodeó el Palacio del duque del Infantando, exigiendo castigo a los procuradores, acusados de traición. El duque suplicó que no cometieran los excesos de Segovia, pero no pudo evitar la destrucción de las casas de los procuradores hasta los cimientos y la expulsión de los magistrados municipales.

Grabado de Guadalajara en el siglo XVI

Anthonis_van_den_Wijngaerde_(1565)_Guadalajara

En junio de 1520 Toledo propuso a las demás ciudades celebrar Cortes en Ávila con ausencia de toda autoridad en nombre del rey, con cinco puntos:

Anular el servicio votado en La Coruña.

Volver al sistema de encabezamientos.

Reservar los cargos a los castellanos.

Prohibir la salida de dinero.

Designar a un castellano para dirigir el reino en ausencia del rey.

En un primer momento, a la convocatoria en Ávila sólo acudieron Toledo, Segovia, Salamanca y Toro.

Pero la destrucción de Medina del Campo el 21 de agosto de 1520 , a causa de un incendio provocado por las tropas realistas, por negarse la población a entregar la artillería allí custodiada en contra de Segovia, asediada por tropas del rey Carlos, motiva el levantamiento masivo de las ciudades con representación en las Cortes de Castilla, siendo ya 14 de 18 las ciudades representadas en Ávila: Burgos, Soria, Segovia, Ávila, León, Zamora, Toro, Salamanca, Valladolid, Murcia, Toledo, Madrid, Guadalajara y Cuenca. Sólo faltan Sevilla, Córdoba, Jaén y Granada.

Y es durante el mes de agosto de 1520 cuando los juristas y procuradores de la mayoría de las ciudades de la Corona de Castilla redactan los 118 capítulos de la Ley Perpetua.

La Ley Perpetua de 1520 fue obra de unas Cortes extraordinarias, no convocadas por el rey, como poder constituyente que elabora unas normas generales y permanentes que no puede alterar el monarca y tampoco unas Cortes ordinarias.

Ramón Peralta, doctor en Derecho Constitucional y Filosofía Política, y profesor de Derecho Constitucional en la Universidad Complutense de Madrid: “La primera revolución constitucional europea sólo podía suceder en el pueblo políticamente más avanzado del continente caracterizado por un peculiar ánimo democrático: el pueblo castellano pretendía establecer formalmente la primera monarquía constitucional, esto es, delimitada objetivamente por una Ley Fundamental obra de unas Cortes Extraordinarias que recogieran su Constitución interna.” ( de su obra “La Ley Perpetua de la Junta de Ávila (1520). Fundamentos de la democracia castellana”, Editorial Actas S.L.)

La Ley Perpetua redactada por la Junta de Procuradores de las Comunidades castellanas reunida en Ávila en el verano de 1520 resulta ser el precedente constitucional hispánico, frustrada en su aplicación por la oposición del rey Carlos de Habsburgo y su corte. Y es que el movimiento político comunero desarrollado entre 1519 y 1521 puede considerarse como la primera revolución constitucional europea si analizamos con detalle el proceso y el documento en que se concreta como Ley Perpetua del Reino de Castilla. La Ley Perpetua de 1520 expresa los elementos propios de la Constitución Política castellana formalizados ahora en un texto aprobado por los representantes de las principales ciudades de la Castilla nuclear. La Ley Perpetua, redactada y aprobada por una Junta extraordinaria –no convocada por el rey– de procuradores a modo de Cortes Constituyentes, es impuesta al rey y no puede ser modificada por el mismo ni por Cortes ordinarias. Se establece la total independencia de las Cortes como asamblea representativa de estamentos y ciudades respecto del rey que aparece como el Protector ejecutivo del reino; se fijan las funciones y modos de elección de los diputados como portavoces de los Concejos; se declara la independencia y profesionalidad de los jueces; se reestructura la administración estableciéndose criterios de selección y controles objetivos; se establecen específicas garantías judiciales en favor de la libertad y derechos de los ciudadanos y se reordenan los derechos de nacionalidad; se establece una Hacienda Pública y un orden económico en beneficio del desarrollo material del reino, de su producción y su comercio; se prohíbe la injerencia de los extranjeros, excluyéndose a éstos del ejercicio de cualquier cargo público; se garantiza, en fin, una amplia autonomía local-territorial en favor de Concejos y Comunidades cuyas autoridades eligen los vecinos, excluyéndose toda injerencia regia. El pueblo castellano pretendía establecer formalmente la primera monarquía constitucional, sin embargo, el rey y una corte de extranjeros apoyados por determinados sectores directamente beneficiarios del nuevo orden cesarista combatieron aquella pretensión logrando, con el tiempo, desvirtuar la estructura jurídico-política castellana, que tuvo que adaptarse a un molde foráneo de índole monárquico-absolutista. El Imperio de los Habsburgo, terminaría por debilitar en extremo a aquella próspera, dinámica y libre Castilla que se asomaba pletórica al mundo al principiar el siglo XVI.” Así se explica Ramón Peralta en la contraportada de su libro.

De la revolución comunera esto es lo que hay que recordar más, y no tanto la batalla de Villalar, aunque allí tuvo lugar el fracaso militar de la revolución y su punto final. Y esto fue por lo que lucharon las ciudades comuneras con voto en las Cortes de Castilla, por la Ley Perpetua, y no por la defensa de no se qué privilegios medievales, con los que – todavía en alguna ocasión- se asocia de manera torticera y torpe a los comuneros.

En septiembre de 1520 la Santa Junta de Ávila se traslada a Tordesillas, donde reside la reina Juana, y modifica su título llamándose Cortes y Junta General del Reino. Allí el doctor Zúñiga, catedrático de Salamanca, como portavoz de los comuneros explicó a la reina Juana lo que estaba sucediendo en Castilla desde la llegada de los flamencos, reconociendo la reina que no sabía nada de lo sucedido. Juana les escuchó y comprendió sus razones, pero no firmó ningún documento junto con los comuneros.

Grabado de Salamanca en el siglo XVI

Salamanca_-_Anton_Van_den_Wyngaerde

El Consejo Real que se encontraba en Valladolid es desmantelado, sus miembros abandonan la ciudad, y Valladolid también se organiza en Comunidad, constituyéndose en uno de los más firmes baluartes de la revolución castellana, y acogiendo la Junta comunera en diciembre de 1520 cuando las tropas imperiales tomaron Tordesillas, con lo que se esfumó el amparo de la reina Juana. En noviembre de 1520 la dirección comunera perdió además la importante plaza de Burgos, pero ganó en cohesión de ideas y en determinación revolucionaria que desplegaron durante los siguientes meses de 1521, intentando recobrar Burgos. 

Grabados de Toledo y Valladolid en el siglo XVI

Toledo-Valladolid

Castilla, entre el XX y el XXI

Juan Pablo Mañueco

Historia cultural, literaria y artística de Castilla a través de las generaciones culturales castellanas y de los medios periodísticos e ideas estéticas castellanas desde 1900 a la actualidad, más una Historia política de la Transición Española, referida a los modos y momentos en que se crearon las autonomías españolas y más en particular las que se asentaron sobre el solar históricamente castellano. Castilla y León, Castilla-La Mancha, Madrid, Cantabria y La Rioja y su surgimiento primero como provincias en 1833 y luego como Comunidades Autónomas en la década de los años 80 del siglo XX.

En su capítulo cultural, este libro muestra con gran profusión de ilustraciones, los libros y obras de escritores, poetas, historiadores, artistas, pintores, grupos musicales… que han marcado el devenir de la cultura castellana desde 1900 hasta nuestros días.

Se exponen los componentes y las obras artísticas aportadas por las Generaciones castellanas de 1900, 1920, 1940, 1960, 1980 y 2000, con un comentario sobre los ideales conjuntos que les movían y los principales logros y aportaciones de cada uno de estos grupos.

CASTILLA MANIFIESTO PORTADA
En sus capítulos históricos, se exponen las circunstancias y hechos principales por los que ha pasado Castilla desde su origen, en realidad, puesto que aparecen mapas e ilustraciones desde los primeros tiempos de su existencia, pero en especial se revisa la Historia de Castilla y de sus provincias desde 1833, año de la creación de las actuales provincias españolas.

Posteriormente, se exponen los principales hechos históricos castellanos durante el siglo XX, en especial desde el inicio de la Transición democrática, con un detenido análisis de los movimientos políticos que dieron lugar a la escisión de Castilla en cinco comunidades autónomas distintas durante los años 80 del pasado siglo.

Asimismo se exponen mediante textos, gráficos, fotografías poco conocidas y en ocasiones inéditas, y documentos periodísticos de revistas de la Transición las circunstancias por las que atravesó Castilla en aquellos años, y se formulan previsiones sobre el futuro que cabe desear y que cabe esperar a estos entes territoriales hoy disgregados entre sí.

El libro termina con la exposición de 18 pronósticos que efectuó el historiador y político republicano centrista, Claudio Sánchez-Albornoz, a comienzos de los años 80 sobre el futuro que le esperaba a Castilla en la España autonómica como no uniera sus fuerzas inmediatamente, pronósticos que de una forma exacta se han cumplido en nuestros días, según las clarividentes palabras formuladas por el insigne historiador en esa temprana fecha de la Transición.

Es reseñable la abundancia de mapas e imágenes con que ilustra su contenido el libro, para que resulte más amena su lectura.

CASTILLA Y EL PRIMER VILLALAR

Igualmente, hay que destacar la existencia de tres películas sobre Castilla en el interior de este libro, lo que da una completa visión de la realidad castellana, entre los siglos XX y XXI, hasta llegar a nuestros días, avanzado ya el siglo XXI.

En definitiva, una obra muy recomendable para conocer la Historia, el Arte, la Literatura y el Pensamiento generado sobre Castilla durante todo el siglo XX y lo que llevamos del XXI.

En el apartado de la Historia castellana, sin algunas de las claves que este libro aporta resulta imposible entender la política española actual, las fuerzas que en realidad mueven el llamado Estado de las Autonomías, y el por qué Castilla es lo poco que es en la práctica, siendo una tierra enormemente extensa, y dotada de una Historia y de una personalidad propia verdaderamente esplendorosa.

Ciertamente, las políticas que se siguen en España son anticastellanas y este libro desvela quiénes mueven los hilos para que los acontecimientos sucedan, siempre, en contra de los intereses de Castilla.

El resumen final del libro es que resulta IMPRESCINDIBLE para quien ame o se interese por Castilla o desee entender lo que sucede en España.

Este recomendable libro digital se vende en Amazon.

Los inicios de la revolución comunera

Francisco Javier Sánchez

En varias entradas se va a tratar del tema de la revolución comunera, de su génesis e inicios, de su desarrollo y consolidación,  y de su finalización en la determinante batalla de Villalar. También se hablará de la resistencia de Toledo hasta 1522. Durante estos años de 2020, de 2021 y de 2022, coincidiendo con el quinto centenario del levantamiento de las Comunidades de Castilla, de la Ley Perpetua, de la batalla de Villalar y de la resistencia de Toledo, estos acontecimientos históricos merecen ser abordados en blog Castilla Temática Castellana.

Esta entrada se va a ocupar de cómo surgió la que es considerada, por historiadores de la categoría de José Antonio Maravall y Joseph Pérez, como la primera revolución moderna.

Antecedentes de la revolución comunera

Desde la muerte de la reina Isabel la Católica en noviembre de 1504, en la Corona de Castilla se inició una profunda crisis política durante la cual se sucedieron el efímero reinado de Felipe el Hermoso ( 1505-1506, durante seis meses ), marido de Juana la Loca, y las regencias del Cardenal Cisneros ( 1506-1507, 1516- 1517) y de Fernando de Aragón ( 1507-1516).

Conviene recordar que la estructura política y jurídica de las Coronas de Castilla y de Aragón se mantuvieron diferenciadas hasta el siglo XVIII, y que Fernando el Católico se volvió a casar con Germana de Foix con el objetivo de conseguir un heredero diferente a Carlos para la Corona de Aragón, naciendo un niño que murió a los pocos días; de haber sobrevivido, las Coronas de Castilla y de Aragón se hubieran separado.

A la crisis política se unió la crisis económica con hambrunas, epidemias, malas cosechas, alta mortandad; y la presión fiscal agravaba la situación.

Ya en el año 1507 Gonzalo de Ayora, futuro comunero, escribe una carta desde Palencia al secretario Miguel Pérez de Almazán, diciéndole que el pueblo no puede pagar tantos impuestos y que está descontento con el rey Fernando, y que hay que tomar medidas “y no se dé a diez lo que pertenece a ciento”. Y que de no tomar medidas va a haber un derramamiento de sangre.

La Corona de Castilla se encontraba en una profunda crisis, pesar de contar con una abundante población -unos 6 millones de habitantes- , frente a un millón de habitantes de la Corona de Aragón; a pesar de ser tres veces más extensa en territorio y de ser mucho más rica, contando con la riqueza de la ganadería trashumante y de la Mesta, de la lana con la mayor calidad de Europa, de un consolidado comercio internacional con el norte de Europa, las ferias internacionales de Villalón, de Medina de Rioseco y de Medina del Campo donde se inventó la letra de cambio en el siglo XV, el Consulado de Burgos, las industrias textiles de Segovia y Cuenca, una desarrollada red de comunicaciones entre las ciudades más populosas de Europa ( Valladolid, Toledo, Medina del Campo, Segovia, Salamanca, Medina de Rioseco, Sevilla, Burgos, Madrid…).

El mismo año que fallece Fernando el Católico en 1516, asumiendo de nuevo la regencia el Cardenal Cisneros, Carlos de Gante en Bruselas en marzo de 1516 se autoproclama rey de Castilla y de Aragón, pese a las advertencias de Cisneros y del Consejo Real de Castilla, pues no hay que olvidar que Juana la Loca seguía siendo la reina titular de la Corona. Pero Carlos no se contenta con una regencia, sabiendo que el título de rey de Castilla le daba más posibilidades para ser elegido Emperador del Sacro Imperio Romano Germánico. En palabras de Joseph Pérez “se trata de un verdadero golpe de Estado, pero Cisneros acepta los hechos consumados para no complicar más una situación muy intrincada y peligrosa”.

El creciente malestar de los castellanos con Carlos de Gante

Cuando Carlos de Gante llega a España en septiembre de 1517 no llega a entrevistarse y a conocer al Cardenal Cisneros. Retrasa la entrevista, le da largas, sabiendo que el Cardenal Cisneros es un anciano que no se encuentra bien de salud, falleciendo en noviembre de 1517 en Roa: es decir, se niega a recibir los consejos del hombre que mejor conoce la situación de la Corona de Castilla, el Cardenal Cisneros.

CARDENAL CISNEROS

Retrato en busto del Cardenal Cisneros ( relieve en alabastro policromado, obra de Felipe Bigarny, Universidad Complutense de Madrid)

Pronto la esperanza de poner orden y de que volverá la paz y la prosperidad se desvanecen. Carlos no sabe una palabra de castellano, está educado en una estricta mentalidad borgoñona gustosa de lujos y de atavíos feudales, y llega rodeado de consejeros flamencos que hacen y deshacen a su antojo en Castilla. A Carlos no le parecen interesar los asuntos de Castilla, más preocupado ya en conseguir la sucesión al Sacro Imperio Romano Germánico, para lo cual hacen falta considerables sumas de dinero que pretende sacar de Castilla.

IGLESIA DE SAN PABLO

Iglesia de San Pablo en Valladolid

En las Cortes de Castilla celebradas en Valladolid en febrero de 1518 ( Iglesia de San Pablo y contiguo Colegio de San Gregorio ) es recibido de manera muy fría y hostil. Se discutió si podía tener el título de rey estando en vida su madre la reina, y si no debía conformarse con el de príncipe. En la primera petición del cuaderno de estas Cortes se solicitó que la reina Juana “estuviese con la casa y asiento que a su real Magestad se debía”, es decir, que dejase de estar recluida en Tordesillas. Y se solicitó que no saliera de estos reinos el infante Fernando, su hermano, nacido y educado en Castilla, petición que no debió de gustar nada a Carlos, pues estaba decidido a mandarle fuera de España y evitar a un contrincante que ya tenía partidarios.

También se solicitó que se reservasen los cargos políticos y eclesiásticos a los castellanos, que no se sacasen metales preciosos, moneda ni caballos de Castilla.

En la sucesión al Sacro Imperio finalmente es elegido el rey Carlos, gracias a un préstamo de los banqueros alemanes equivalente a 2.816 kilos de oro, sufragado por los contribuyentes de Castilla, y piensa ir cuanto antes a Alemania a recibir la corona imperial.

La iniciativa de Toledo contra los propósitos del rey Carlos

Así en el año 1519 la ciudad de Toledo inicia una campaña con estos objetivos: 1º Reducir la enorme presión fiscal, acrecentada con los gastos de desplazamiento de la Corte y de la coronación, exigiendo volver a los encabezamientos ( repartir entre todos los habitantes la cantidad a pagar por un determinado distrito ). 2º En noviembre de 1519 se da prioridad al debate de por qué Castilla tiene que financiar el hecho del Imperio, es decir, qué se pretende financiar con esa fiscalidad. En definitiva, temía Toledo el postergamiento de Castilla a un segundo plano, convertida a una dependencia del Imperio.

MAPA PORTULANO MATEO DE PRUNES AÑO 1563

Mapa portulano de Mateo de Prunes del año 1563

Carlos convoca a las Cortes de Castilla en marzo de 1520, de manera insólita en Santiago de Compostela, preparado para embarcar a Alemania. Evidentemente, se pide que Castilla cargue con más gastos, y la mayoría de los procuradores de las ciudades no parecen dispuestos a votar el servicio que se les pide. El rey suspende las deliberaciones, y se convocan las Cortes en La Coruña – tras vencer resistencias de las ciudades-, en la ciudad del puerto desde donde piensa embarcar. Finalmente ahí obtiene el voto favorable para un nuevo servicio, para que los castellanos paguen más gastos. Y deja al cardenal Adriano de Utrecht, flamenco, como gobernador del reino en su ausencia, saliendo Carlos de La Coruña en mayo de 1520.

El descontento popular se extiende hasta en forma de pasquines que aparecieron en las  puertas de las iglesias: “Tú, tierra de Castilla, muy desgraciada y maldita eres al sufrir que un tan noble reino como eres, sea gobernado por quienes no te tienen amor.”

La Política Monetaria en los Capítulos Comuneros del año 1520

Francisco Javier Sánchez

En una fecha tan simbólica como el 23 de abril, se va a tratar este interesante tema que igualmente ha sido publicado de manera simultánea en Blog Numismático de Adolfo Ruíz Calleja, castellano de Palencia, blog de historia numismática que sin duda es el más leído del mundo en lengua castellana.

Siendo una de las principales preocupaciones de los comuneros el saneamiento de la hacienda castellana, postularon una serie de medidas de política monetaria que plasmaron en los llamados capítulos.

¿ Pero qué son estos capítulos ?.

Los juristas y procuradores de las ciudades castellanas que se levantaron contra el rey Carlos redactaron una serie de capítulos. Estos capítulos, que se conocen como Ley Perpetua, abordaron todas las cuestiones políticas, económicas e institucionales de la sociedad del momento: el patrimonio real, las relaciones entre el rey y el reino, la soberanía, derechos de nacionalidad, garantías de la persona y de la propiedad, las Cortes, la administración pública, la hacienda, el proteccionismo económico, la administración de justicia, la iglesia, las Indias…, y también establecieron una serie de reformas en la política monetaria. Por tanto, en dichos capítulos se contiene el programa de las ciudades comuneras, que trataron de imponer al rey.

Conviene primero recordar la situación monetaria anterior: el caos de la época de Enrique IV de Castilla, en la que se permitió el establecimiento de hasta 150 cecas, con gran disparidad de peso y ley en las monedas que se acuñaban. Al final de su reinado, se intentó poner orden dictando el Ordenamiento de Segovia de 1471, reduciendo a seis las cecas reales ( La Coruña, Burgos, Segovia, Toledo, Cuenca y Sevilla ), pero el rey no se esmeró mucho en su efectivo cumplimiento, por lo que no se terminó de arreglar el problema.

ENRIQUE IV CUARTO DE REAL

Cuarto de Real de Enrique IV acuñado en Segovia.

Con la Pragmática de Medina del Campo de 1497, Isabel la Católica consiguió poner ya cierto orden en el sistema monetario de la Corona de Castilla, exigiendo su efectivo cumplimiento. Pero la superior ley y peso de las monedas castellanas de oro y de plata respecto de las extranjeras ocasionaba la salida de dinero hasta extremos exagerados.

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Medio Real de los Reyes Católicos Isabel y Fernando acuñado en Burgos anterior a la Pragmática de 1497.

En las Cortes de Castilla reunidas en Valladolid en 1518 y en Santiago y La Coruña en 1520 los procuradores de las ciudades pidieron medidas al rey para que la moneda castellana no saliera del reino. Y en los primeros momentos del estallido comunero, Toledo propuso que “ninguna moneda se pudiese sacar del reino por persona del mundo, porque de haberse sacado estaba pobre y falto de ella”. Incluso una vez constituida la Junta comunera, ésta comunicó al rey de Portugal que los flamencos habían sacado “tanta moneda de estos reinos que solían ser los más ricos del mundo de oro y de plata”.

Expresamente, en los capítulos comuneros se establece la prohibición de exportar moneda castellana como primera medida en materia monetaria. Veamos dichos capítulos.

Capítulo 1 de Burgos: “No se saque moneda de oro ni plata labrada ni por labrar, ni en pasta ni en rieles ni otra manera, ni en vellón, fuera destos reynos de Castilla y de León, por ninguna ni alguna necesidad que sea o ser pueda. Mandando guardar o escutar las leyes destos reynos, e hasiendo que más complieren para ellos, asy por vía de los puertos de mar como por tierra”.

Capítulo 77 de Valladolid: “Que en ninguna manera se saque ni pueda sacar destos Reynos moneda de oro ni de plata e moneda amonedada e labrada ni por labrar, pues que estos está prohibido por las leyes destos Reynos y de haberse hecho lo contrario después acá que el rey nuestro Señor vino a estos reinos, el reino está pobre y perdido”.

Capítulo 13 de lo que ordenaban de pedir los de la Junta: “Que el rey no pueda sacar ni dar licencia para que se saque moneda ninguna del reino, ni pasta de oro ni de plata, e que en Castilla no pueda andar ni valer moneda ninguna de vellón sino fuere fundida e marcada en el reino”.

Capítulo 34 de Tordesillas: “Que ninguna moneda se saque, ni pueda sacar destos reinos e señorío oro ni plata labrada ni por labrar, pues está prohibido por estos reinos con pena de muerte y confiscación de bienes y otras penas. Porque de haberse hecho lo contrario, especialmente desde que Su Majestad vino a estos reinos, el reino está pobre y perdido”.

Todos los capítulos referidos a la salida de moneda, están redactados en términos muy similares e insistentes, persiguiendo tanto que hubiera suficiente monetario en circulación dentro del reino, como vedar la salida de metales preciosos, en consonancia con la idea mercantilista de que la riqueza de una nación se medía también por la guarda de oro y de plata.

Los comerciantes extranjeros fueron señalados como los principales culpables de esa situación, dado que “so color que traen mercaderías, sacan muchos dineros de ellas”, y por eso se proponía incluso la vigilancia de las fronteras y el castigo hasta con la pena de muerte a ejecutar inmediatamente.

El cronista Fray Prudencio de Sandoval, al referirse a aquella época, tal como se recogía en la entrada “Doblón de a dos, de enhorabuena estés, que con vos no topó Chièvres”, afirmaba que “Era común proverbio llamar el flamenco al español mi indio. Y decían la verdad porque los indios no daban tanto oro a los españoles como los españoles a los flamencos. Y llegó a tanta rotura y publicidad que se contaba por las calles: Doblón de a dos, de enhorabuena estés, que con vos no topó Chièvres”.

Y como segunda medida en materia monetaria, se establecía la devaluación de las monedas de oro, de plata y de vellón.

Ordenando la rebaja del peso y de la ley de las monedas, se pretendía luchar contra la inflación para que “no crezcan los precios de las cosas” y evitar que los mercaderes extranjeros sacasen la moneda de la Corona de Castilla.

En la Pragmática monetaria de 1497 se estableció que el ducado castellano o excelente de la granada, principal moneda de oro, se acuñase con ley de 23 3/4 quilates ( es decir, ley de 989 milésimas ), más elevada que en las monedas de oro extranjeras, y por ello en las Cortes de Castilla de 1520 se advirtió por las ciudades que por “tener el valor que ahora tienen, es causa de sacar”, considerando razonable “bajar los quilates en la ley de la moneda de oro”.

Y en los capítulos comuneros se exigió la acuñación de una moneda nueva de oro con ley de 22 quilates, porque “de esta manera no se sacarán del reino”, y se podía destinar el sobrante a librar pagos a los oficiales públicos, a la Corona y a los propietarios de las cecas.

Esta misma propuesta de raíz comunera fue reiterada en más ocasiones, acabada la guerra, en las Cortes de Valladolid de 1523, petición finalmente aceptada en las Cortes de Valladolid de 1537 por parte del monarca, introduciéndose en el sistema monetario la moneda de escudo de 22 quilates. Es decir, derrotados los comuneros en 1521, el rey Carlos demoró en 16 años esta importante reforma monetaria demandada por toda la sociedad castellana.

Pero esta medida no fue del todo eficaz, pues no se cambió la equivalencia de la moneda de oro con la de plata, pese a que iba aumentando considerablemente la llegada del metal argénteo desde América. El oro castellano seguía saliendo al extranjero, hasta que en la Reforma de la Nueva Estampa de 1566, reinando Felipe II, se elevó a de 375 a 400 maravedís la valoración del escudo de oro sin alterar su ley.

Respecto de la moneda de plata, los capítulos comuneros postulaban su correspondencia de valor con la de oro.

Así en el Capítulo 37 de Tordesillas se establece que “la moneda de plata que se labrare nuevamente al respeto del valor de la moneda nueva del oro menguado y peso real”, y en el siguiente Capítulo que “el marco de la plata fuera de las casas de la moneda, valga solamente el precio de 2.250 maravedís, porque cada uno lo convierta en reales, y no la vendan en plata”; es decir, también se propugnaba la rebaja de ley en la moneda de plata para conseguir su paridad con la de oro.

Respecto de la moneda de vellón, ya en las Cortes de Castilla de 1520 se solicitó al rey Carlos que ordenase “labrar vellón y moneda amonedada en todas las casas de moneda, por la gran necesidad que en estos reinos hay por los pobres”, y en el Capítulo 1 de Burgos se estableció que “haya labranza de moneda menuda de vellón porque es necesaria”.

Incluso, se consideró que en la aleación de cobre y plata había un exceso de plata. Y así en el Capítulo 39 de Tordesillas se dispuso “que se labre moneda nueva de vellón, e porque la plata que en él se echa demasiada es perdida: que solamente se eche en cada marco un real de los que nuevamente se hubieren de hacer”.

JUANA Y CARLOS 4M CAL 217

Cuatro Maravedís de Juana y Carlos acuñados en Segovia.

Por último, también los capítulos comuneros dispusieron que la moneda extranjera de plata baja y de vellón no circulara en el reino, dado el perjuicio que se ocasionaba a la economía de la Corona de Castilla, pues “valen mucho menos de los precios en que acá se gastan” y que “la ganancia de ellas queda fuera del reino”, preveyendo incluso un período transitorio para que dejase de circular la moneda extranjera y para la entrada en circulación de las nuevas monedas castellanas.

En línea con lo que propugnaban los comuneros, finalmente, durante el reinado de Carlos I además de que se creó el escudo de oro de 22 quilates en 1537, se aumentó la acuñación de vellón a partir de 1548, y se rebajó el contenido de plata en el vellón desde 1552.

Para concluir, en el libro de 710 páginas titulado “Pensamiento político y reforma institucional durante la guerra de las Comunidades de Castilla ( 1520-1521 )” del que es autor José Joaquín Jerez Calderón, profesor en la Facultad de Derecho de la Universidad de Comillas, se abordan más ampliamente todas estas disposiciones de las ciudades comuneras en el ámbito de la política monetaria.

Pensamiento político y reforma institucional durante la guerra de las Comunidades de Castilla ( 1520-1521)

Francisco Javier Sánchez

El autor de este libro cuyo título encabeza esta entrada, José Joaquín Jerez Calderón, Letrado del Consejo de Estado, realiza un amplio estudio del ideario comunero y de su programa de reformas. La obra es la publicación de una tesis doctoral, prolija y exhaustiva, pero de de lectura comprensible, editada en el año 2007 por  Marcial Pons.  

Este profesor de la Facultad de Derecho de la Universidad de Comillas analiza uno de los episodios cruciales de nuestra historia, que ha sido objeto de divergentes interpretaciones y de utilización desde el campo de la política a lo largo de los dos últimos siglos.

Dividido en dos partes y en un total de trece capítulos, aborda la naturaleza de las Comunidades de Castilla, las raíces del descontento castellano, los fundamentos jurídico-políticos de la rebelión, la concepción representativa de los comuneros y su ideal mesocrático, las producción epistolar del Almirante de Castilla, la revitalización de las Cortes de Castilla, la reforma de la administración y de la justicia, la hacienda y la moneda, la economía, la Iglesia, y la política indiana. En seis anexos se transcriben literalmente los siguientes documentos históricos: Carta de los Frailes de Salamanca, Capítulos de lo que ordenaban de pedir los de la Junta, Capítulos de la Ciudad de Valladolid, Capítulos de la Ciudad de Burgos, Capítulos de Tordesillas, y Capítulos de Fray Francisco de los Ángeles.

PENSAMIENTO POLÍTICO COMUNERO 1

Es importante reseñar que José Joaquín Jerez se detiene especialmente en todo lo que ofrecen los capítulos comuneros, conocidos como la Ley Perpetua, que constituyen el proyecto político que las ciudades comuneras pretendieron que asumiera el rey Carlos, como la cúspide del principio de que es el reino el que manda al rey y no el rey al reino. El Almirante de Castilla decía esto dirigiéndose a los procuradores de la Junta: “Recia cosa es que aquellos oficiales que el rey cría, vosotros digáis que son desobedientes en no dejar los oficios por vuestro mandamiento, que es presuponer que el reino manda al rey y no el rey al reino. Cosa es que jamás fue vista”.

En los capítulos se contienen los fundamentos de la rebelión y las propuestas de reforma en todo lo que interesaba a la sociedad de la época, concluyendo el autor que el movimiento comunero fue de defensa y de renovación del régimen castellano, y no de innovación, considerando que no puede llegar a encuadrarse en la tipología de las revoluciones.

También Jerez Calderón marca diferencias significativas que le separan de otros autores a la hora de valorar el alcance y significado de la revuelta comunera.

Contraportada del libro

PENSAMIENTO POLÍTICO COMUNERO 2

Afirma que no es posible encuadrar el levantamiento de las Comunidades de Castilla dentro de la amplia y peculiar categoría de las revoluciones modernas, pues dice que los comuneros no aspiraban a una modificación radical de las estructuras sociales, económicas y políticas de Castilla , sino que fue, según el autor, repito, un intento de renovación ( no innovación) del aparato político e institucional de la Corona, dado que los comuneros únicamente quisieron reforzar la participación del pueblo o del estamento ciudadano en la gobernación del reino y limitar los excesos del poder real, pero siempre dentro de los límites de la monarquía estamental.

¡ Como si esto fuera poco !, cuando de la lectura detenida de lo que escribe el mismo autor, doctor en Derecho, en su obra compuesta de nada menos que 710 páginas, se trasluce la gran alteración política e institucional que hubiera acontecido en la Corona de Castilla si hubieran vencido las ciudades comuneras por la fuerza de las armas, pues todos las negociaciones entre ambas partes fracasaron. Y es que la Junta comunera consideraba que su programa político debía ser aceptado sin más y cumplido por el rey, es decir que el reino encarnado por las ciudades -que representaban toda la Corona de Castilla peninsular- estaba por encima del rey.

Si hubieran alcanzado los comuneros un acuerdo con los representantes del rey Carlos, quienes aceptaban en principio buena parte de sus propuestas, pero por la vía de la súplica, acuerdo que les propuso en Villabrágima Diego Ramírez de Villaescusa ( presidente de la Chancillería de Valladolid y obispo de Cuenca, que comprendía perfectamente las razones de los comuneros y que era considerado como figura muy cercana a éstos desde el poder real ), tal vez se hubiera evitado el fracaso militar de las Comunidades en la batalla de Villalar y el triunfo sin cortapisas del poder monárquico y de la aristocracia.

Después del intento de Villabrágima, el presidente de la Chancillería de Valladolid fue hasta Medina de Rioseco donde estaba acantonada la más destacada nobleza castellana y sus milicias y “les intimó a que depusieran las armas, pues tal actitud no aprovecha al rey ni al reino”, y “se dice que pasó el mayor tanto de culpa en estos alborotos a la nobleza”, a la que acusaba de mostrar gran indiferencia por la situación del reino y de estar únicamente preocupada por sus ambiciones personales. Las críticas contundentes que recibió la nobleza hicieron saltar al Almirante de Castilla que le dijo a Ramírez de Villaescusa: “¿Insinúas que simpatizas con los propósitos de la Junta?”, “¡ Serás depuesto de la magistratura !”. Acabada la guerra, efectivamente…, fue destituido como presidente de la Chancillería de Valladolid.

El mismo autor del libro, José Joaquín Jerez, reconoce que “no era poca cosa” el proyecto político comunero cuando escribe: “En realidad, los comuneros fueron partidarios de una monarquía limitada en la que el rey estuviera obligado a respetar las leyes fundamentales del reino, pero nunca plantearon seriamente la abolición de la forma monárquica de gobierno. El fin de la monarquía estamental no era, pues, uno de sus objetivos prioritarios, aunque en algunos momentos, al calor de la revuelta, pudiera parecerlo. Por tanto, no tuvieron una seria pretensión revolucionaria, ni tampoco quisieron una transformación radical del orden establecido: más bien, sus aspiraciones eran fundamentalmente renovadoras. Con su iniciativa deseaban poner coto a un voluntarismo regio cada vez mayor, al mismo tiempo que reforzar la posición del estamento ciudadano frente a la aristocracia terrateniente y el alto clero. Y esto, desde luego, no era poca cosa en un sistema político que, como el castellano, estaba férreamente controlado por la Corona y las clases privilegiadas, que hacían y deshacían a su antojo en los negocios del reino.”

Pero, además de postular los comuneros que las ciudades por medio de las Cortes fueran más que decisivas en la esfera del gobierno, constituyendo ellos de por sí el gobierno con el nombre de Cortes y Junta, también fue revolucionaria la determinación de la Junta asentada en Valladolid de tratar de imponer al rey lo redactado por los juristas de la Junta y de las ciudades, pues no aceptaban la vía de la súplica hacia el rey. O como plasmó con estas palabras Diego Ramírez de Villaescusa, presidente de la Chancillería de Valladolid, tras la entrevista con los comuneros en Villabrágima : “Ellos ( los comuneros) decían que eran sobre el rey y no el rey sobre ellos”. Y por este motivo, al no alcanzarse ningún acuerdo en las múltiples negociaciones entabladas entre ambas partes, se llegó al momento del fracaso comunero en la batalla de Villalar.

Por tanto, considero honestamente que las Comunidades de Castilla sí constituyeron una revolución, pues plasmaron en un cuerpo jurídico -con carácter de ley fundamental del reino- toda una serie de capítulos a los que los mismos comuneros llamaron Ley Perpetua, y con la cláusula expresa de que no puede ser modificada por unas Cortes ordinarias ni por el rey. Y además las ciudades castellanas, que se consideraban encarnación suprema del reino, siempre pretendieron que el rey aceptara la Ley Perpetua  sin modificación alguna, y si no la aceptaba, la Junta amenazaba al rey con imponerla por la fuerza de las armas, como efectivamente así ocurrió en varios enfrentamientos militares.

Mapa de las ciudades castellanas y sus territorios en las Cortes de Castilla

Provincias en las Cortes de Castilla

Desde luego, el levantamiento de las ciudades castellanas en los años que median entre 1519 y 1522, sus originales planteamientos plasmados en una proto-constitución y su decidida determinación en su imposición y vigencia, fue algo hasta el momento desconocido en el mundo de la época, fue, en definitiva, revolucionario, y como tal fue recordado en la Convención constituyente de Filadelfia en el año 1787 al referirse en varias ocasiones a lo que ellos llamaron Constitución de Ávila.

La compra del título de emperador por el rey Carlos I de Castilla…, y conde de Flandes

Francisco Javier Sánchez

José Joaquín Jerez Calderón, letrado del Consejo de Estado, se refiere de la siguiente forma a esta importante cuestión histórica en su amplio y meticuloso libro de 710 páginas “Pensamiento político y reforma institucional durante la guerra de las Comunidades de Castilla ( 1520-1521 )”, editado en el año 2007:

“Nada se hacía sin dinero en aquellos tiempos, y mucho menos la elección de emperador, que le supuso a Carlos I un desembolso de 850.000 florines renanos, cantidad equivalente a más de 2.500 kilos de oro fino, es decir, en torno a 800.000 ducados castellanos, que fueron adelantados en su mayor parte por el banquero alemán Jacob Fugger.”

Ni que decir tiene que ese préstamo fue sufragado por los pecheros de la antigua Corona de Castilla, condición que ostentaba la inmensa mayoría de la población, la que tributaba, cuya Hacienda sirvió de “caja única” para satisfacer el capricho y la gloria del emperador Carlos V.

¿ Pero qué era el Sacro Imperio Romano Germánico ?. No era un imperio ni un reino alemán, como induce erróneamente lo de “Carlos I de España y V de Alemania”. Fue una agrupación de carácter político situada en Centroeuropa, de límites variables, que se consideraba heredera del antiguo Imperio Romano de Occidente, y con una naturaleza muy peculiar: de aspecto supranacional, pero no fue un estado unitario ni una confederación; y con connotaciones claramente religiosas, pero no exenta de frecuentes enfrentamientos con los Estados papales. El título de emperador no era hereditario, sino que era “elegido” por siete príncipes: tres eclesiásticos ( arzobispos de Maguncia, Tréveris, y Colonia ) y cuatro laicos ( Duque de Sajonia, Conde Palatino del Rin, Margrave de Brandemburgo, y el Rey de Bohemia ). Pero ya se sabe cómo era elegido, con dinero y con sobornos, todo para conseguir un título imperial con más carga honorífica que poderío material, como lo era ya en el siglo XVI. 

Calculemos a fecha de hoy el coste de 800.000 ducados castellanos o de más de 2.500 kilogramos de oro fino, que se destinaron por el rey Carlos para conseguir su elección frente a otros candidatos.

¿ Y cómo era la moneda de oro llamada ducado castellano?. Pues una moneda de 23 ¾ quilates o 989 milésimas, conforme a la Pragmática de Medina del Campo de 1497, la vigente en esa época, a la que se amoldaba el ducado castellano o excelente de la granada. También había monedas de medio ducado, o de dos ducados a la que se refiere la entrada  “Doblón de a dos, de enhorabuena estés, que con vos no topó Chièvres”.

Hágamos el cálculo del coste del título de emperador por Carlos de Gante, el Conde de Flandes que llegó a ser rey de Castilla, el título real que corresponde a la Corona más importante de aquel momento: el ducado castellano de oro pesaba y pesa 3,52 gramos, y multiplicando 800.000 ducados por 3,52 gramos, el resultado es 2.816 kilogramos de oro. Es decir, los más de 2.500 kilos de los que habla José Joaquín Jerez Calderón.

Y teniendo en cuenta la cotización al día de hoy 28 de marzo de 2020 del kilogramo de oro en 47.000 euros, y multiplicando 2.816 kilos de oro por 47.000 euros, da como resultado 132.352.000 euros.

No es un detalle histórico menor, no ya por el gasto desorbitado de lo que supuso que el rey Carlos I se alzara con el título de emperador del Sacro Imperio Romano Germánico,   -casi tres toneladas de oro-, título imperial que a la Corona de Castilla le resbalaba, por decir palabras de hoy en día, sino por el hecho de que de ahí arranca en parte la progresiva ruina económica de Castilla que se va larvando a lo largo del siglo XVI y que se acentúa hasta extremos lacerantes durante el siglo XVII.

( Imagen: ducado castellano o excelente de la granada conforme a la Pragmática de Medina del Campo del año 1497, acuñado en Sevilla ).

REYES CATOLICOS EXCELENTE O DUCADO SEVILLA 3,48 GR

“Doblón de a dos, de enhorabuena estés, que con vos no topó Chièvres”

Francisco Javier Sánchez

Fray Prudencio de Sandoval ( 1553-1620 ), cronista real de Felipe III, es autor de la obra “Historia de la vida y hechos del emperador Carlos V”, publicada en Valladolid entre 1604 y 1606.

Este benedictino en su valiente obra publicada ya en tiempos del nieto de Carlos V, plasma tanto adulaciones como descalificaciones a la política imperial de dicho monarca, y con “una sincera defensa de los comuneros”, en palabras de José Joaquín Jerez Calderón, letrado del Consejo de Estado, conforme refiere en su impresionante libro de 710 páginas “Pensamiento político y reforma institucional durante la guerra de las Comunidades de Castilla ( 1520-1521 )”, editado en el año 2007.

PENSAMIENTO POLÍTICO COMUNERO 1

Este cronista real de la época de los Austrias dedica el libro quinto en su integridad al levantamiento de las Comunidades de Castilla. Considera que los rebeldes “nunca desirvieron a sus reyes, antes les fueron muy leales”; “esta historia de las Comunidades, si bien parece afrentosa para esta nación, por haber faltado en la fe que siempre guardó a sus reyes, es por extremo provechosa para que el rey sepa gobernar al súbdito y no apretar más de lo justo; y el súbdito obedecer, pues de lo contrario se saca lo que aquí se ha visto y se verá”. Y afirma que no hay que “maravillarnos y dar por traidores absolutamente” a los comuneros. “Yo no lo haría”, dice, pues aunque “no justifico la causa de estas Comunidades, descargo en cuanto puedo a mi nación y la nobleza de ella”.

Y haciéndose eco de los gastos desmesurados y de las crecientes cargas económicas de la monarquía carolina, ya acontecidos al poco tiempo de llegar Carlos de Gante a Castilla en 1517, escribe lo siguiente Prudencio de Sandoval: “Era común proverbio llamar el flamenco al español mi indio. Y decían la verdad porque los indios no daban tanto oro a los españoles como los españoles a los flamencos. Y llegó a tanta rotura y publicidad que se contaba por las calles: Doblón de a dos, de enhorabuena estés, que con vos no topó Chièvres”.

REYES CATOLICOS DOBLE EXCELNTE SEGOVIA

Entre la moneda de oro que circulaba en los primeros años del reinado de Carlos figura el llamado doble excelente, acuñado a nombre de los Reyes Católicos Isabel de Castilla y Fernando de Aragón, como el de esta imagen labrado en Segovia ( acueducto en el anverso, marca de la ceca ) y que salía de la Corona de Castilla a raudales, dada su mayor pureza en oro que las extranjeras.

Ya en las Cortes de Valladolid de 1518 y en las de Santiago-La Coruña de 1520 los procuradores de las ciudades solicitaron al rey que dictara instrucciones para que la moneda castellana no saliera del reino. Y en los diversos Capítulos comuneros redactados por los de la ciudad de Burgos, de Valladolid, de Tordesillas, o los de la Junta…, se insiste que “no se saque moneda de oro ni plata labrada ni por labrar fuera de estos reinos de Castilla y de León, por ninguna ni alguna necesidad que sea o ser pueda”, y que se rebaje la ley de la moneda de oro de 23 ¾ quilates, establecida en la Pragmática de Medina del Campo de 1497, a 22 quilates, rebaja que por fin aceptó Carlos V en las Cortes de Valladolid de 1537, dieciséis años después de vencidos los comuneros.

La Universidad Complutense de Madrid y el V Centenario de la Ley Perpetua

Francisco Javier Sánchez

En relación a la carta que remití a numerosas instituciones políticas y universitarias de Castilla, a la que me refiero en esta entrada, Carta a las instituciones sin respuesta, salvo de Madrid, animando a la consecución de una conmemoración digna del Quinto Centenario de la Ley Perpetua que se cumple este año de 2020, he de poner de manifiesto que a mediados de febrero recibí contestación del Sr. Rector de la Universidad Complutense de Madrid D. Joaquín Goyache Goñi.

UNIVERSIDAD COMPLUTENSE DE MADRID

Por tanto, además de la felicitación navideña del Parlamento de la Rioja -con escueto saludo incluido- y de la carta del Ayuntamiento de Madrid, que se muestra muy receptivo respecto de la importancia de este aniversario, el Sr. Rector de esta institución universitaria acoge con sumo interés las iniciativas de coordinación en un eventual programa de actividades con motivo de los 500 años de los Capítulos Comuneros, en una línea muy similar a la mostrada en su texto por la Presidencia del Pleno del Ayuntamiento de Madrid.

Igualmente me informa que se ha dado traslado de la carta remitida a los Decanos de las Facultades de Geografía e Historia y de Derecho, que son evidentemente los ámbitos académicos en los que se estudia el proyecto de proto-constitución elaborado por los juristas y procuradores de las ciudades castellanas.

Quiero agradecer públicamente una vez más el interés mostrado en sus respuestas por estas instituciones castellanas, el Parlamento de La Rioja, el Ayuntamiento de Madrid, y ahora también la Universidad Complutense de Madrid, albergando igualmente esperanzas de que todas las demás instituciones que han recibido la carta sean conscientes de la importancia de este centenario histórico, que merece la pena ser conmemorado de una forma coordinada a lo largo y ancho de toda Castilla, para entre otras cosas conocer mejor nuestra apasionante historia, estar orgullosos de ella, y dar a conocer a los demás el primer precedente constitucional del mundo que pretendía establecer una monarquía limitada en la que el gobierno recayera en el reino y no en el rey.

La alta consideración de Castilla en los capítulos comuneros

Francisco Javier Sánchez

CAPÍTULO COMUNERO REDACTADO EN VALLADOLID EN EL AÑO 1520 ACONSEJANDO AL REY CARLOS I QUE SE CASE CON LA INFANTA DE PORTUGAL

Transcripción literal del mismo, donde se refleja lo siguiente:

1º Que Portugal no era considerada una nación extranjera, como sí lo eran franceses y flamencos.

2º La alta consideración de la lengua castellana en el primer tercio del siglo XVI.

3º El respeto que mostraron siempre las ciudades comuneras cuando  recordaban a la reina Isabel la Católica ( fallecida en 1504 ),  cuyo reinado consideraron de gloriosa memoria.

4º La estimación de que los reinos de la Corona de Castilla, o “nuestros reinos de Castilla y de León” -así los expresaban en sus capítulos- , eran los más importantes del mundo.

En pocas líneas se transmitían muchas ideas y consideraciones que invitan a la reflexión en el momento presente, en relación a la autoestima colectiva de los castellanos, y en consonancia con la valoración de la Historia de la Corona de Castilla en sentido positivo y sin el lastre de leyendas negras a las que se refiere esta entrada  “Contra la leyenda negra castellana. Señalando su origen y empezando a romperla”..

“Iten que para algún remedio del daño que agora tenemos por haber subcedido en estos rreynos persona estrangera que con mucha instancia se suplique al rey nuestro Señor y se provea como se haga que su magestad se quiera casar con la Señora ynfanta de Portugal porque somos ynformados que es muy excelente persona e muy hermosa e muy amiga de nuestra nascion y de todos los castellanos y que habla nuestro castellano como lo hablamos e que es muy prudente e de mucha gravedad e que en todo sigue las pisadas de la catolica señora Reyna doña Isabel su abuela y con ella le sera dado grandisimo dotte en dinero tanto y mas que en otra ninguna parte se le pude dar de que se podra socorrer para sus necesidades y casandose asi tenermos mayor prenda de su alteza que terna el amor que debe a estos rreynos pues son los mas principales del mundo…”.

Imagen de Toledo y de Valladolid, las más populosas ciudades comuneras, en grabados del siglo XVI.

Toledo-Valladolid

Carta a las instituciones sin respuesta, salvo de Madrid

Francisco Javier Sánchez

Durante el mes de septiembre del año 2019 se me ocurrió la idea de encargar en una imprenta unos calendarios del año 2020 en conmemoración del Quinto Centenario de la Ley Perpetua de la Corona de Castilla.

CALENDARIO PARED 2020

Me imagino que dicha efemérides pasará sin pena ni gloria entre las instituciones políticas castellanas, y eso que son variadas y muchas a lo largo y ancho de nuestro solar, pero carentes de la más mínima coordinación que proporcione un sentido de unidad siquiera a la promoción de la historia y de la cultura común de las gentes de Toledo y de Salamanca, o de Madrid y de Ávila, o de Guadalajara y de Segovia…

A lo sumo tal vez alguna Universidad organice algún ciclo de conferencias, aunque no hay que perder la esperanza de que Ayuntamientos y comunidades autónomas se impliquen más en una digna conmemoración de este aniversario.

Estos calendarios, además de regalarlos a familiares y amigos, han sido remitidos con una carta a la Presidenta del Congreso de los Diputados, a los Presidentes de los parlamentos autonómicos de Cantabria, de La Rioja, de Castilla y León, de Madrid, de Castilla-La Mancha, y a los Alcaldes de los Ayuntamientos de León, de Toro, de Zamora, de Salamanca, de Valladolid, de Toledo, de Madrid, de Guadalajara y de Ávila, hasta el momento, pues también los enviaré a los de Burgos, Soria, Segovia, Cuenca y Murcia. Es decir a las catorce ciudades que estuvieron presentes con sus procuradores y juristas en la Junta y Cortes reunidas en Ávila durante el año 1520, aunque no tengo problema en enviarlos también a Sevilla, Córdoba, Jaén y Granada…, ciudades de la Corona de Castilla que no apoyaron la causa comunera al estar dominadas por oligarquías señoriales, y que pese a ostentar representación en las Cortes de Castilla -eran en total dieciocho las ciudades con dicha representación- no mandaron sus procuradores hasta la ciudad de Ávila.

El texto de la carta remitida más o menos es el siguiente, dependiendo de la institución a la que se dirige:

“Señor/ señora…..:

Con motivo de cumplirse próximamente los 500 años de la llamada Ley Perpetua, por medio de la presente carta solicito respetuosamente, al Ayuntamiento (o Parlamento ) que Usted preside y a los grupos municipales/parlamentarios, que se lleven a cabo las actividades necesarias para alcanzar una conmemoración digna de dicho aniversario.

Para ello sugiero, que el parlamento español junto con los diversos parlamentos regionales castellanos, y Ayuntamientos de las ciudades que participaron en este acontecimiento histórico, concierten un programa conjunto de trabajo y de declaraciones institucionales en conmemoración del Quinto Centenario de los Capítulos de la Ley Perpetua, que se cumple el próximo año 2020, Capítulos que fueron redactados en Ávila por los juristas y procuradores de las ciudades de la Corona de Castilla ( o de las Castillas y León ), teniendo la consideración de primer precedente constitucional hispánico y europeo.

Considero que el Parlamento/el Consistorio que preside es consciente de la importancia de esta efemérides, no pudiéndose dejar escapar esta trascendental ocasión para hacer llegar a toda la sociedad la relevancia de esta aportación al derecho constitucional español por parte de la antigua Corona de Castilla y de sus Cortes, que en el primer tercio del siglo XVI promovieron una profunda reforma institucional y política para la consecución de un orden más justo.

Por mi parte les hago llegar unos sencillos calendarios en recuerdo de la Constitución de Ávila, a la que hicieron referencia con tal nombre en los debates de la Convención constituyente norteamericana del año 1787.

Reciba un cordial saludo, con el ruego de que lo haga extensivo a todos los grupos políticos que componen la Cámara/el Pleno de su Ayuntamiento.

Atentamente”

Por supuesto, desde las oficinas y secretarías correspondientes no se han molestado en contestarme, excepto el Ayuntamiento de Madrid, hasta el día de hoy, por lo que tal vez tenga que actualizar esta entrada si recibo más contestaciones. Y efectivamente, actualizo esta entrada a fecha 22 de marzo de 2020, al haber recibido a mediados de febrero una carta del Sr. Rector de la Universidad Complutense de Madrid, en la que se muestra muy favorable a las iniciativas que se realicen al respecto y de la que trato en esta entrada que lleva por título La Universidad Complutense de Madrid y el V Centenario de la Ley Perpetua.

Por tanto, son dos las instituciones madrileñas, el Ayuntamiento de Madrid y la Universidad Complutense de Madrid, las que expresamente me han manifestado su interés en que este aniversario tan trascendental encuentre eco suficiente en Castilla y en España.

Además recibí en tiempo una felicitación navideña del Parlamento de La Rioja, estampando a bolígrafo un saludo y una firma ( ¿de quién será esa firma? ). La llamo felicitación navideña, aunque esa felicitación habla de “fiestas de convivencia”, si bien figura la estrella de Belén sobre la portada del edificio que alberga este parlamento autonómico. Y desea un nuevo año 2020 “lleno de derechos sociales e igualdad”, de los que seguro no sufren merma alguna los integrantes de este parlamento.

LA RIOJA

Conviene recordar que la comunidad autónoma de La Rioja, asentada sobre la provincia de Logroño, provincia que con ese nombre arranca del mapa provincial del año 1833 ( nunca antes había existido esa demarcación territorial ), y sin la cual dicha autonomía uniprovincial no hubiera existido nunca, tiene una extensión territorial de 5.045 kilómetros cuadrados y una población de 315.700 habitantes.

Pero su parlamento cuenta con treinta y tres diputados. Y la comunidad autónoma de La Rioja, nombre de una comarca que nunca ha comprendido a la otra comarca de la provincia, Los Cameros, presenta en su entramado institucional todo un organigrama que incluye además de un Gobierno y un Parlamento, un Defensor del Pueblo, un Consejo Consultivo, entidades públicas empresariales, sociedades públicas…, para una provincia que no alcanza los 350.000 habitantes. Evidentemente la creación de esta comunidad autónoma, como la de Cantabria, se debió a los intereses del nacionalismo vasco que no deseaban de ninguna manera un norte castellano unido -y sí fragmentado en tres- que lindara con las comunidades vasca y navarra; de éstas sí son firmes partidarios de su fusión, curiosamente.

Sin embargo, el Ayuntamiento de Madrid, en una atenta carta firmada por el señor Director de Gabinete del Presidente del Pleno, me informa que se ha dado traslado de la solicitud a los representantes de los cinco Grupos Municipales, que son quienes tienen la potestad de proponer y aprobar en el Pleno las declaraciones institucionales.

Y también me traslada que, a principios del año 2019, los parlamentos autonómicos de Madrid y de Castilla y León aprobaron una declaración institucional al respecto, así como un convenio de colaboración.

Y al final de la carta de contestación del Ayuntamiento de la ciudad más importante de Castilla, no se duda en calificar de “momento histórico de extraordinaria importancia” a la “Guerra de las Comunidades en las tierras de Castilla”.

Desde aquí quiero agradecer públicamente tan atenta contestación del Ayuntamiento de Madrid, que además refleja claramente que dicha institución es consciente de la trascendental importancia de este quíntuple centenario.

RESPUESTA DE AYTO MADRID

Ya sólo cabe esperar que sea aprobado en un Pleno una declaración institucional referida al 500 Aniversario de la Ley Perpetua, y que se desarrolle un programa de actividades al respecto. Las demás ciudades castellanas deberían seguir el ejemplo de Madrid, que fue una de las ciudades comuneras más importante.

También fue noticia en el año 2018 que Castilla y León, Castilla-La Mancha y Madrid firman el protocolo de adhesión del proyecto de conmemoración del V Centenario de la Revolución Comunera.

Protocolo de adhesión al que deberían sumarse, al menos, las comunidades de Cantabria y de La Rioja, y materializar ese proyecto de conmemoración.

El éxito alcanzado por este sencillo calendario entre muchos amigos y familiares a los que les ha encantado, me anima ya por adelantado a confeccionar otro, a finales del 2020, para el año 2021, en conmemoración del Quinto Centenario de la Revolución Comunera y de la Batalla de Villalar ( aunque toda la revolución comunera se desarrolló entre los años 1519-1522 ).

CALENDARIO MESA LEY PERPETUA

Y debido a este éxito, es por lo que animo a nivel particular a encargar en las imprentas calendarios conmemorativos de estos importantes acontecimientos históricos, como los aniversarios de la Ley Perpetua y de la Revolución Comunera, sin perjuicio de que las múltiples instituciones castellanas ( municipales, autonómicas, universitarias…) realicen el trabajo que les corresponda al respecto: llevar a término una conmemoración digna de la que tenga conocimiento la ciudadanía. Les aseguro que no es mucho dinero a gastar en la confección de calendarios, superando con creces las satisfacciones personales.