La bandera de Castilla

Francisco Javier Sánchez

Esta entrada va a tratar de un tema, el de la bandera de Castilla, sobre el que ha recaído bastante confusionismo en los últimos años, pese a la gran solera histórica que ostenta. Equívocos y confusionismos que van ligados a algunas concepciones territoriales o políticas que sobre Castilla han surgido a lo largo de los últimos cien años. Pero ahora no voy a hablar del color morado atribuido falsamente a Castilla o a los comuneros, del que ya se ha escrito lo suficiente como para no seguir más con ese incomprensible equívoco.

Para introducirse en el tema de las banderas, hay que tener en cuenta que primero aparecen los escudos y la heráldica y posteriormente la bandera, como plasmación en tela del escudo. Los blasones o escudos de armas más antiguos datan del siglo XI, aunque de antes ya existía una simbología en algunas civilizaciones. Cuando se incorporan los escudos a un trozo de tela, nacen las banderas como tales y la ciencia que las estudia, la vexilología. Los pendones de la alta edad media tienen una significación militar, como distintivo y signo para hacerse ver un jefe de armas. Y en el caso del pendón del rey, son el símbolo y la encarnación del reino en la persona real, colocando las armas del rey en la bandera.

¿Cómo se conforma históricamente la bandera de Castilla?. Primero hay que hacer referencia al león heráldico. La imagen parlante del león es la más antigua de toda la Península Ibérica, apareciendo en un sello de cera que pende de un documento de Alfonso VI ( año 1098). Durante el reinado de Alfonso VII ( 1126-1157) se plasma el león en sus monedas también, y es el primer símbolo heráldico que sustituye a la cruz en los pendones, como se recoge en la Crónica Latina que narra la reconquista de Almería en 1147, donde los pendones del rey mostraban bordados el león. El castillo como motivo heráldico apareció más tarde, también sustituyendo a la cruz como signo real, con el rey Alfonso VIII ( 1158-1214), labrándose tanto en monedas como en sellos reales, consolidándose el castillo de tres torres en el blasón del rey y en su pendón tras la batalla de las Navas de Tolosa ( 1212).

Asumiendo la totalidad de la historia de Castilla, desde el siglo VIII hasta nuestros días, y asumiendo la evolución de la inicial historia de Asturias y de León, de la que Castilla siempre formaba parte, de la constitución posterior de Castilla como reino, y de su unión de nuevo – ya definitiva y permanente- con el reino de León a partir de 1230 con Fernando III el Santo, se llega a la histórica bandera en cuyo paño figuran dos castillos y dos leones como traslación del mismo escudo cuartelado en cruz de castillos y leones. Fernando III fue el primer monarca de Europa en cuartelar sus armas en cruz, significando la unión total, una innovación que más tarde imitaría Eduardo III de Inglaterra. El escudo y el pendón cuartelados enseguida alcanzaron una profusión notable, de tal modo que ya estaban presentes en la reconquista de Sevilla en el año 1248, pudiéndose contemplar hoy en día el pendón cuartelado de San Fernando en la catedral de Sevilla. La primera representación conocida del castillo y el león juntos, esculpidos en piedra, figura en la puerta de la catedral de Santander desde el claustro, que data del reinado de Fernando III, dado que dicha iglesia era de patronato real, según explican José Luis Casado Soto y Julio Polo Sánchez en un estudio sobre la catedral montañesa.

La bandera o pendón del rey de Castilla, abreviadamente la bandera de Castilla, nos ha acompañado a lo largo de toda nuestra historia, estando presente en todas las acciones militares de los castellanos, en nuestras empresas descubridoras y mercantiles, en las fiestas y procesiones de las ciudades y villas castellanas, en las proclamaciones de los reyes, y hasta en los hechos más audaces como el de las flotillas castellanas remontando los ríos Sena y Támesis hasta París y Londres en los años 1379 y 1380 en el contexto de la Guerra de los Cien Años. Por no mencionar la resonante batalla naval de La Rochela, a la que se refiere Francisco Ignacio de Cáceres en su obra “Santander, una historia de vientos y mareas”, imaginándose las banderas castellanas en la mar: “…ambas escuadras mostraban al sol naciente la pompa heráldica de sus largas banderas y las velas cuarteladas: de rojo y blanco, con los castillos y leones de Castilla, los de las Marismas, y de azul flordelisado, y rojo con los tres leopardos, los ingleses”.

¿Y qué decir del descubrimiento de América, de su exploración, conquista y colonización, en donde la huella indeleble de lo castellano forma buena parte de la identidad iberoamericana, y también de su heráldica?. En fortalezas de las costas de Florida y de Puerto Rico siguen ondeando las banderas de Castilla, y en los actos conmemorativos de la fundación de sus ciudades se coloca a la bandera cuartelada de castillos y leones en un lugar de honor.

Pero el pendón evoluciona, y también se representa en el centro de un paño carmesí el escudo cuartelado en cruz, que describo con más detalle ahora: en el primer y cuarto cuarteles sobre campo de gules un castillo de oro almenado de tres almenas, mamposteado de sable y clarado de azur; en el segundo y tercer cuarteles sobre campo de plata, un león rampante de púrpura, linguado, uñado y armado de gules, coronado de oro. Es decir, en muchos ocasiones nos olvidamos de que Castilla cuenta con dos enseña históricas: las que podemos llamar bandera o pendón cuartelado, y el pendón carmesí con el escudo.

Ejemplares históricos del pendón carmesí con el escudo cuartelado se conservan varios,  uno del siglo XVI en el Museo de las Ferias en Medina del Campo, utilizado por dicho Ayuntamiento, y otro del siglo XVIII en el Museo de los Fueros en Sepúlveda, del que hacía uso su Comunidad de Villa y Tierra. También se conserva en Medina del Campo otro pendón de siglo XVIII.

Todo esto lo explica muy bien un libro editado en 1983, titulado “El Pendón Real de Castilla y otras consideraciones sobre el reino”, de Amando Represa Rodríguez ( 1918-2010), historiador y director del Archivo de Simancas durante muchos años, en el que trata del pendón de Castilla en la parte primera de su obra, apoyado “en informes documentales, cronísticos y gráficos coetáneos de los hechos; en antiguos pendones auténticos aún conservados y de los que tenemos noticia y en una biblioteca solvente y objetiva”. Amando Represa consideraba que el pendón es una bandera, es decir, un paño en el que debe figurar el escudo de armas, y por tanto -por así decir- la bandera completa y más evolucionada sería la de paño carmesí con el escudo y la simplificada sería directamente el escudo de cuatro cuarteles en el paño. Curiosamente la “simplificada” es la que más ha triunfado a lo largo de la historia, figurando banderas cuarteladas en el primer mapamundi conocido, el del marino castellano Juan de la Cosa del año 1500; y el pendón carmesí con el escudo cuartelado se utilizaba principalmente en las proclamaciones de los reyes y en las procesiones, tal como se observa en un plano de San Juan Bautista del Uruguay del año 1754 depositado en el Archivo de Simancas, pendón muy similar a los que se conservan en el Museo de las Ferias de Medina del Campo y en el Museo de los Fueros de Sepúlveda, que pertenecieron a sus Ayuntamientos. El pendón carmesí es el que muestro en el índice de este blog,  y el que ha recuperado Felipe VI en su estandarte real, aunque los medios de comunicación se han olvidado del origen castellano del carmesí.

Existe una descripción del Pendón Real de Castilla en el inventario mandado hacer por Isabel la Católica del tesoro del Álcazar de Segovia en el año 1503. Documento que se conserva en el Archivo de Simancas. En el Pendón de Castilla se incorporaba el escudo de armas de castillos y leones a un paño de color carmesí o “encarnado”:

“Un Pendón Real grande, de tafetán encarnado, fecho a quarterones; los leones, en campo blanco, son fechos de tafetán colorado, e todo bordado de oro hilado; e los castillos amarillos e las puertas azules. Tiene en ancho seys varas, e de largo ocho varas escasas, e las flocaduras anchas, de seda colorada e blanca. Tiene unas cintas de seda blanca e colorada, tan anchas como una pulgada, con unas perillas e borlas al cabo de la dicha seda.”

De todas maneras no hace falta ser un erudito en este tema para comprobar que el emblema cuartelado de Castilla figura hasta en los escudos de Santoña, de Toledo o de ciudades y estados de América; esculpido en la fachada de cualquier iglesia o edificio histórico como en el Jerónimo el Real de Madrid o formando filacterias en la portada de la Catedral de León; en el interior de cualquier edificio histórico, figurando pintado en murales como en el castillo aragonés de Alcañíz o pintado en la columna central de la catedral de Cuenca, y también figura una filacteria de castillos y leones en la Capilla de San Martín de la Catedral de Salamanca; también se muestra pintada una filacteria de castillos y leones  en el pedestal de la Virgen de Valvanera (Patrona de la Rioja y Cameros); en las Cantigas de Santa María de Alfonso X el Sabio y en el Libro de la Coronación de los Reyes de Castilla, que se conservan en la Biblioteca de El Escorial, se pueden observar  el pendón y escudos cuartelados;  y labrado en millones de monedas castellanas, ya fueran acuñadas en León, Burgos, Toledo, Sevilla, México o Lima. Por lo que en ningún error podemos incurrir los castellanos acerca de cuáles son nuestros símbolos, que -como los de Aragón- ahondan sus raíces en la edad media y en la figura del monarca. Un error muy extendido es el creer que los comuneros enarbolaron pendones morados, cuando evidentemente portaron los de sus ciudades y villas, junto con el pendón cuartelado del Reino, dado que la Junta Comunera y las Cortes se constituyeron en la voz legítima de Castilla contra Carlos de Gante. Sobre el falso color morado hay esta entrada.

Ya desde hace siglos se quisieron fijar literariamente los emblemas de los castellanos, como en el cantar épico medieval conocido usualmente por Cantar de Rodrigo,  donde hay una parte que lleva por título el blasón de Castilla:

Rey soy de Castilla e de León, assí fago:

sabedes que León es cabeza de todos los reinados,

e por esso vos ruego et a vós pregunto tanto

cuál seña me mandades fazer; atal faré de grado,

ca en cuanto yo valga non vos saldré de mandado.–

Dixieron los castellanos: –En buen punto fuestes nado;

mandat fazer un castillo de oro, e un león indio gritando.–

Mucho plogo al rey cuando los reinos se pagaron;

bien ordenó el rey su tierra commo rey mucho acabado.

Otorgó todos los fueros que el rey su padre avía dado;

otorgó los previllejos de su avuelo el conde don Sancho.

Pero también, ahora mismo, se loa poéticamente a la bandera de Castilla, como lo hace el escritor Juan Pablo Mañueco en su obra “Castilla, este canto es tu canto”:

La cuartelada maravilla que tremoló

por la tierra y por el mar Castilla

sea siempre la bandera mía.

¡Así la he visto, recibido y recibo yo!

Una bandera y un escudo, pues, de los que nos tenemos que sentir muy orgullosos los castellanos; unos emblemas que jamás se podrán borrar de nuestra historia, de nuestra cultura y que identifican a Castilla por todo el mundo.

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4 comentarios en “La bandera de Castilla

  1. Sólo un apunte a tu brillante artículo, en este caso estaríamos hablando de la bandera de la Corona de Castilla. La bandera del reino de Castilla sería el castillo sólo, y la de León, el león sólo.
    Por otra parte, el color es el rojo como bien dices, lo del color morado es un error, tanto para la bandera de Castilla, como para la republicana, ya que el color de Castilla siempre fue el rojo y no el morado.
    Saludos.

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    1. No se puede cambiar la historia. Los reinos de Castilla y León se unieron definitivamente en el año 1230, y tanto la bandera cuartelada de castillos y leones como el pendón carmesí con el escudo cuartelado en cruz de castillos y leones no se pueden borrar de nuestros antiguos documentos, mapas, tumbas, fachadas, monedas, etc., etc. Se conserva tanto la bandera cuartelada de castillos y leones de la Toma de Sevilla en el año 1248 como los pendones de color carmesí con el escudo cuartelado de castillos y leones de los Ayuntamientos de Medina del Campo ( siglo XVI) y de Sepúlveda ( siglo XVIII). Sería tanto como borrarlos de nuestra Historia y de nuestra Cultura. Saludos.

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