El sentido común del presidente de la Diputación de Toledo: proponer la unidad de Castilla

Francisco Javier Sánchez

Hace unos días Arturo García-Tizón, presidente de la Diputación Provincial de Toledo, ha realizado unas declaraciones durante una visita institucional en Ávila que algunos medios han calificado de “sorprendentes”: “No está mal que, en algún momento, no sé cuándo, empecemos a pensar en que no hay dos Castillas, sino una sola”.

Se podría calificar de sorprendente que tal afirmación la realice un importante cargo institucional y político, como el que ostenta Arturo García-Tizón como presidente de una Diputación de una provincia como la de Toledo, considerada como la cabeza histórica de Castilla la Nueva, y una de las tierras más señeras de toda Castilla. Acostumbrados como estamos a que ningún político castellano con responsabilidades políticas diga ni “mú” sobre la incomprensible fragmentación autonómica de Castilla , hay que reconocer lo que podría llamarse valentía ante sus compañeros de partido político o ante las demás Diputaciones castellanas, cuando en realidad es sólo sentido común y visión de futuro. A cualquier ciudadano castellano que se le pregunte si tiene sentido el esquizofrénico mapa autonómico de Castilla, con una autonomía llamada “Castilla-La Mancha”, que se retuerce alrededor de la Comunidad de Madrid, otra que se dice llamar “Castilla y León”, cuyo territorio no abarca sino una parte de Castilla la Vieja, y otras que son las cunas históricas de Castilla pero apartadas de ésta y que reciben denominaciones como “Cantabria” ( nombre anclado en una parte de la historia) o como “La Rioja” ( nombre comarcal y excluyente de Cameros), le dirá que no, que no tiene ningún sentido esa división de Castilla en varias comunidades autónomas, separadas entre sí y que a menudo se dan hasta la espalda.

Lo sorprendente precisamente es que se mantenga a toda costa este momio autonómico del que se alimentan algunos partidos políticos, no importando el interés general de los castellanos. Dentro de Castilla hay absurdas fronteras autonómicas que entorpecen la vida de sus ciudadanos, pues mismamente un funcionario autonómico de Valladolid no pude pedir traslado a Santander, o uno de Toledo a Ávila, por no mencionar las historias sanitarias sangrantes que suceden por culpa de los límites autonómicos, o las particulares historias “regionales” que imparten las cinco consejerías de educación. Los partidos políticos de Castilla, sea cual sea su tendencia, deberían asumir que esta realidad autonómica no sirve a sus ciudadanos, no les da servicio público, ni sirve a sus intereses generales, y que el único futuro posible para Castilla es la unión y la estrecha cooperación entre todas sus partes. Por eso Arturo García-Tizón dice que teme que le fueran a “regañar por decir, a veces, lo que puede ser políticamente incorrecto”. Ahora resulta que poner en evidencia la absurda fragmentación de Castilla es “políticamente incorrecto” y que lo correcto es mantener el sinsentido del actual mapa autonómico anti-castellano, aunque esto se comprende lo dice de cara a la galería de su formación política. En todo caso, las palabras del presidente de la Diputación de Toledo denotan que en ocasiones hay algún político castellano que mira un poco más allá de lo que es su quehacer habitual, capaz de vislumbrar otro horizonte, otro futuro mejor en una Castilla unida, y caen en la cuenta que uno se siente “tan castellano en Toledo como en Ávila”.

¿Qué opinarán al respecto Dolores de Cospedal, Ignacio González, Juan Vicente Herrera, Pedro Sanz e Ignacio Diego, los cinco presidentes de las cinco Castillas, con sus cinco gobiernos regionales, sus cinco parlamentos, sus cinco consejos consultivos y sus cinco de todo?. ¿Es su particular manera de prestar servicio a la nación española, con este estado autonómico insostenible, antieconómico, y despilfarrador en Castilla?. Por tanto, bravo por el señor presidente de la Diputación de Toledo, tierra protagonista que me trae al recuerdo que también fue Toledo la cuna y el epígono de la primera revolución moderna, la de las Comunidades de Castilla.

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Un comentario en “El sentido común del presidente de la Diputación de Toledo: proponer la unidad de Castilla

  1. Me parece bien que García Tizón dijera eso, pero como presidente de la Diputación, mientras lo fue, debería haberse preocupado de cambiar el águila del escudo por una de una sola cabeza, pues la bicéfala es el emblema imperial de Carlos V, verdugo de los comuneros, que humillo a la ciudad de Toledo al fijar allí su corte, como venganza contra la ciudad rebelde que fue. Y de paso retirar la estatua de este rey felón, de la puerta de Bisagra.
    Qué triste que los toledanos llamen a su ciudad «la Ciudad Imperial.

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