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Intenso debate sobre la significación de la revolución comunera y de la Ley Perpetua

Francisco Javier Sánchez

En el periódico digital “Voces de Cuenca” se originó un intenso e interesante debate con ocasión de una carta al director que fue publicada el día 11 de febrero de 2018. La carta llevó por título “V Centenario de la Batalla de Villalar”, escrita por el que suscribe. El intercambio de comentarios con la persona que firmaba bajo el pseudónimo “Bajo caciques y cuneros” dio lugar a una larga exposición de opiniones sobre este polémico tema histórico: la revolución de las Comunidades de Castilla, su trascendencia o intrascendencia, y el alcance que tuvo la Ley Perpetua de 1520. Resultando de interés para el blog este debate de ideas, se reproduce para los interesados en el tema.

El texto de la carta es el siguiente ( V Centenario de la Batalla de Villalar):

“La Fundación Villalar-Castilla y León ha anunciado que ha mantenido contactos con las comunidades de Castilla-La Mancha y Madrid para celebrar el V Centenario de la Batalla de Villalar en 2021. En esa batalla se dilucidó el destino de la revolución comunera, que primero estalló en Toledo, la principal ciudad de Castilla la Nueva en esos tiempos. Pero también esa revolución tuvo su punto final en la caída de Toledo en febrero de 1522, con el exilio de María Pacheco a Portugal.  En definitiva, se tratan de unos hechos históricos que corresponden a toda Castilla.

Tal vez más importante sea dar a conocer el principal legado de las ciudades castellanas, la Ley Perpetua de 1520, otro V Centenario en ciernes. Resulta ser el primer precedente constitucional hispánico y europeo, ya que proclama por primera vez que es el reino el que manda al rey, estableciendo la independencia de las Cortes y de la administración de justicia, y promoviendo un orden económico y una hacienda en beneficio material del reino. Principios hoy básicos en cualquier democracia y que ya adelantó la moderna Castilla de los inicios del siglo XVI.”

Y a partir de aquí, los múltiples comentarios.

Bajo caciques y Cuneros: Todo eso es discutible. Pero la ignorancia que hay al respecto es inmensa. También hay que decir que la principal ciudad castellana, Burgos, se pasó al lado realista enseguida, como muchas otras ciudades como Cuenca, donde los acontecimientos devinieron en desórdenes públicos. Fue una guerra civil entre castellanos y , dedicarse solo a loar a los comuneros, cuando con Carlos V Castilla alcanzó un gran poder político y económico, solo son visiones antihistóricas desde una izquierda pueril. Muchos comuneros eran de la pequeña nobleza, pero eso no lo ven.

Francisco Javier Sánchez: Fue la Corona de Castilla la que tenía un gran poder político y económico antes de que llegara Carlos de Gante, y la que le dio el dinero para conseguir el título de Emperador en Europa y le proporcionó un imperio en América. En la redacción de los 118 Capítulos de la Ley Perpetua de 1520 ( mencionada en varias ocasiones en la Convención constituyente norteamericana de 1787) estuvieron presentes Burgos y Cuenca, junto con otras 12 ciudades castellanas. Para alborotos y destrucción…, qué decir de los incendios de Medina del Campo y Mora provocados por las tropas de Carlos. Pero, repito, lo más importante históricamente es la Ley Perpetua y no las batallas, alborotos, quemas y destrucciones. No hablo desde ninguna ideología, sólo animo a conocer la Historia de la que los castellanos deberíamos sentirnos orgullosos.

Bajo caciques y cuneros: Usted solo está hablando de la mitad de Castilla y está olvidando que los años de mayor prosperidad económica en Castilla fueron con Carlos. Burgos y Cuenca no duraron dos telediarios en el bando comunero porque Burgos era la capital económica y Cuenca aún duró menos. Castilla aumentó población y riqueza y fue la primera potencia mundial. Los comuneros representaban en gran parte un viejo régimen que quedaba anticuado.
Aún así, comuneros o realistas , en aquellas comunidades de villa y tierra nunca hubo algo parecido a una democracia. Ni lo hubo, ni lo hay. Eran oligarquías llenas de clases parasitarias, donde la Inquisición nos garantizó un retraso durante siglos, donde se favoreció que las clases pudientes compraran deuda (juros) o tierras en lugar de una actividad comercial importante. Toda la riqueza y el espejismo se basó en exportar lana y comprar productos elaborados en Europa y en malgastar el oro americano. Ni a los comuneros, pequeña nobleza, ni a la gran nobleza realista importaban sus siervos un ardite.

Francisco Javier Sánchez: Ramón Peralta, doctor en Derecho Constitucional y Filosofía Política y profesor de Derecho Constitucional en la Universidad Complutense de Madrid, afirma en su libro sobre la Ley Perpetua, para que se comprenda su alcance político:
“La Ley Perpetua redactada por la Junta de Procuradores de las Comunidades castellanas reunida en Ávila en el verano de 1520 resulta ser el precedente constitucional hispánico, frustrada en su aplicación por la oposición del rey Carlos de Habsburgo y su corte. Y es que el movimiento político comunero desarrollado entre 1519 y 1521 puede considerarse como la primera revolución constitucional europea si analizamos con detalle el proceso y el documento en que se concreta como Ley Perpetua del Reino de Castilla. La Ley Perpetua de 1520 expresa los elementos propios de la Constitución Política castellana formalizados ahora en un texto aprobado por los representantes de las principales ciudades de la Castilla nuclear.
La Ley Perpetua, redactada y aprobada por una Junta extraordinaria –no convocada por el rey– de procuradores a modo de Cortes Constituyentes, es impuesta al rey y no puede ser modificada por el mismo ni por Cortes ordinarias. Se establece la total independencia de las Cortes como asamblea representativa de estamentos y ciudades respecto del rey que aparece como el Protector ejecutivo del reino; se fijan las funciones y modos de elección de los diputados como portavoces de los Concejos; se declara la independencia y profesionalidad de los jueces; se reestructura la administración estableciéndose criterios de selección y controles objetivos; se establecen específicas garantías judiciales en favor de la libertad y derechos de los ciudadanos y se reordenan los derechos de nacionalidad; se establece una Hacienda Pública y un orden económico en beneficio del desarrollo material del reino, de su producción y su comercio; se prohíbe la injerencia de los extranjeros, excluyéndose a éstos del ejercicio de cualquier cargo público; se garantiza, en fin, una amplia autonomía local-territorial en favor de Concejos y Comunidades cuyas autoridades eligen los vecinos, excluyéndose toda injerencia regia.
El pueblo castellano pretendía establecer formalmente la primera monarquía constitucional, sin embargo, el rey y una corte de extranjeros apoyados por determinados sectores directamente beneficiarios del nuevo orden cesarista combatieron aquella pretensión logrando, con el tiempo, desvirtuar la estructura jurídico-política castellana, que tuvo que adaptarse a un molde foráneo de índole monárquico-absolutista.
El Imperio de los Habsburgo, terminaría por debilitar en extremo a aquella próspera, dinámica y libre Castilla que se asomaba pletórica al mundo al principiar el siglo XVI.”

Bajo caciques y cuneros: Ley? El concepto de ley implica su aprobación por una autoridad legítima. A pesar de los deseos de los comuneros la Reina Juana no los recibió. Muy respetable la opinión del autor que cita, pero no va por ahí la opinión de muchos historiadores. Claro, usted obvia que entre los intereses realistas estaba el Consulado de Burgos, principal ciudad castellana, que efectivamente quería el comercio con Flandes. También obvia usted que Carlos , que llegó a España sin hablar castellano, acabó apoyándose en la pequeña nobleza y las ciudades frente a los grandes nobles. Las cosas son muy complicadas. Carlos recibió una compleja herencia territorial. En cuanto a los datos demográficos, hasta las pestes de fin del XVI Castilla fue para arriba.

Francisco Javier Sánchez: No sé a que historiadores se refiere usted. Los historiadores que he leído y sus obras: José Antonio Maravall, “Las Comunidades de Castilla”; Joseph Pérez, Premio Príncipe de Asturias 2014 de las Ciencias Sociales, “Los Comuneros”, “Carlos V”, “Entender la Historia de España”; José Manuel Castellanos Oñate, “Madrid Comunero. Crónica, documentos y análisis del alzamiento en la Villa”; del jurista Ramón Peralta “La Ley Perpetua de la Junta de Ávila ( 1520)”; y del que fue director del Archivo de Simancas, Amando Represa, su libro “El Pendón Real de Castilla y otras consideraciones sobre el reino”, su Capítulo “Las Comunidades ( políticas) en sus textos”.

Entender historia España

Bajo caciques y cuneros: Sí, veo que solo le interesa un tema. Jamás he leído el disparate de que las peticiones de los comuneros sean el precedente de las constituciones como la de USA y demás disparates de leyes perpetuas , que ni fueron leyes ni fueron perpetuas.

Francisco Javier Sánchez: Si para usted un hecho histórico es un disparate…  ( la Ley Perpetua).

Bajo caciques y cuneros: Ese artículo es en al menos su mitad ciencia ficción. Ahora resulta que se querían ciudades libres a la italiana. El problema es que Venecia, Florencia…eran riquísimas ciudades autosuficientes. Concluir que la Constitución de USA se basaba en ellas, es muy peregrino.

Francisco Javier Sánchez: Peregrino, disparate, discutible…, además de calificativos podría decirnos qué historiadores de los últimos 50 años consideran que el alzamiento de las ciudades castellanas no fue una revolución, aportando nombres e investigaciones. En mi texto inicial sólo he expuesto que la conmemoración del V Centenario de la Batalla de Villalar no es algo exclusivo de una comunidad autónoma de nueve provincias, sino que corresponde a toda Castilla, y yendo a más, a toda la Corona de Castilla. Pues los Capítulos de la Ley Perpetua de 1520 fueron redactados para lo que cualquier historiador actual llama Corona de Castilla, cuyo territorio comprendía buena parte de España.
Creo que los españoles no podemos seguir denostando lo que es parte de nuestra Historia, para bien y para mal. No tiene sentido desprestigiar esa parte de la Historia, menospreciarla, empequeñecerla a una revuelta medieval preservadora de no se qué privilegios de la baja nobleza…En cualquier nación del mundo estarían muy orgullosos de haber dado a luz el primer precedente de Constitución. Pero estamos en España.

Mapa de las ciudades con representación en las Cortes de la Corona de Castilla en el siglo XVI.

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Bajo caciques y cuneros: Cuando tenga tiempo, le daré una lista de historiadores que hacen un relato fiel de los hechos. La historia son hechos, luego cada uno (como usted ) lleva el agua a su molino. Sigue ignorando que Burgos, principal ciudad castellana, fue fiel a Carlos desde el inicio. Sigue ignorando que Cuenca tornó de bando en cuanto el asunto se tornó radical.

Bajo caciques y cuneros: Ese artículo parece escrito por los de Tierra comunera. Cuando yo estudiaba historia del derecho no se enseñaban esos disparates.
Hechos:
1. España fue el eje del Mundo en el siglo XVI y Castilla el eje de España. Los territorios americanos se incorporaron a Castilla.
2 Las leyes de Indias son mucho más importantes que esas ensoñaciones porque supusieron incorporar un continente a Europa.
3 Carlos, como todos los reyes de su época, contemplaba sus dominios como su propiedad y se alió con Burgos, la alta nobleza y pronto con muchos nobles que veían que el tema tomaba tintes revolucionarios.
4. Me parece más importante que el símbolo del dólar se base en las columnas de Hércules que lo de las influencias en la Constitución de los yanquis.
5 Las constituciones pueden ser muy bonitas como las de 1812 pero nunca se aplican.

Bajo caciques y cuneros: 6 Mi mención al tema de las Comunidades de Villa y Tierra se debe a que desde una visión romántica se ha defendido que eran democracias. En realidad (Sánchez Benito para Cuenca) las oligarquías de la ciudad controlaban todo y los pueblos pagaban el setenta por ciento de los impuestos.
7 No me gusta la idealización del pasado. El nacionalismo es un atraso. Además , hoy mismo vemos como en el invento infame de Castilla-la Mancha unas ciudades castellanas prosperan a costa de otras. La solidaridad (reciente tema de la universidad ) no existe.
8 Ningún acontecimiento de hace 500 años fue determinante para la situación calamitosa hoy de Cuenca. Hace 200 años Japón estaba en la Edad Media y hace 300 en USA estarían cazando bisontes.
9 Como dice Nietzsche, el historiador acaba pensando hacia atrás
10 Muchos de los comuneros serían héroes. La mayoría eran pequeña nobleza que defendía sus privilegios. Cómo siempre, el pueblo llano a comuneros y realistas les importaba un ardite.

Francisco Javier Sánchez: Claro que todo lo que sucedió es muy complicado. Y en breves comentarios es difícil explicarlo y darlo a entender. La “autoridad legítima” era ya la Junta y Cortes extraordinarios reunidas en Ávila durante el verano de 1520, de ahí el cariz revolucionario. La reina Juana sí recibió a los comuneros en Tordesillas, pero se negó a firmar documentos. Y el rey Carlos se negó a acatar la Ley Perpetua. Hubo muchas negociaciones entre unos y otros, pero los comuneros más exaltados se negaban a pedir al rey por vía de suplicación. Entendían que el reino estaba encarnado en las ciudades, Junta y Cortes, y el rey debía cumplir lo acordado, que además era inmodificable, como una Constitución.
“Otorgamos los dichos Capítulos, e cada uno de ellos, e los concedemos e confirmamos. E mandamos como leyes perpetuas de los dichos nuestros Reynos, hechas en Cortes, sean guardadas e se guarden perpetuamente, e inviolablemente, e para siempre jamás. E prometemos nuestra fe, e palabra Real, e juramos por Dios nuestro Señor, e por sus quatro Evangelios…, de guardar, e cumplir, e hazer guardar, e que guarden los dichos Capítulos, e cada uno de ellos, de no los mudar ni revocar, ni yr, ni venir contra ellos, ni alguno de ellos”.

Bajo caciques y cuneros: En lo de “legítima” en sentido de legal no estoy de acuerdo.

Francisco Javier Sánchez: ¡ Pero ellos se consideraban legítimos !. No se trata de estar o no de acuerdo.

Bajo caciques y cuneros: Y los secesionistas catalanes también. Es cuestión de legalidad, no de pamplinas.

Francisco Javier Sánchez: Pues muchos historiadores como el hispanista francés Joseph Pérez consideran que fue Carlos el que llevó a cabo un golpe de Estado al autoproclamarse rey de Castilla en Bruselas en el año 1516, sin esperar a nada ni a nadie. Pero cada uno defendió “su legalidad”.

Bajo caciques y cuneros: Claro. Ahora hay otro Carlos por ahí arriba defendiendo que el golpe de estado lo ha dado el 155. Seamos serios.

Francisco Javier Sánchez: Efectivamente, Carles y su fuga a Flandes siempre me ha recordado de dónde vino el Carlos del siglo XVI.

Francisco Javier Sánchez: Es cierto que la población de la Corona de Castilla siguió aumentando hasta finales del siglo XVI, por la vitalidad demográfica que arranca de antes, pero la política de Carlos y Felipe II no estuvo precisamente dirigida a incentivar y desarrollar la economía castellana, como usted mismo indica al hablar de la proliferación de las clases parasitarias y del derroche de la Corona con las riquezas americanas, que se iban directamente fuera de España. Evidentemente no toda Castilla apoyó la causa comunera, sino hubieran logrado que Carlos acatara la Ley Perpetua. Y hubo regiones de la Corona de Castilla, como Galicia, que proclamaba en escrito dirigido al rey Carlos en febrero de 1521 que era el “más leal e más pacífico de toda España”. La Coruña solicitó que se estableciera en su ciudad la Casa de Contratación con las Indias, y desde Galicia se propuso que había que privar a Zamora de voto y representación en las Cortes de Castilla “como a tan delincuente en estos alborotos”. Los comuneros de ninguna manera aspiraban a perpetuar un régimen anticuado, sino a establecer un nuevo régimen en el que el rey cumpliera lo acordado en la Junta y en las Cortes. El conquense Diego Ramírez de Villaescusa, presidente de la Chancillería de Valladolid así lo expresó, tras reuniones con dirigentes comuneros: “Ellos decían que eran sobre el rey y no el rey sobre ellos”. La expresión Comunidades en aquellos años tenía una significación política que nada tenía que ver con las comunidades de villa y tierra que perduraron hasta el siglo XIX y que no existían en todo el territorio castellano.

Bajo caciques y cuneros: Muy gracioso. Sé lo que son las Comunidades y los sexmos y ochavos. Veo que usted idealiza unas disposiciones que no entraron en vigor. Me recuerda a cuando mi profesor de historia del instituto decía que la Constitución de la URSS sobre el papel era superavanzada y democrática. En la práctica no se cumplía en absoluto.

Bajo caciques y cuneros: El problema económico es fácil juzgarlo ahora. Los teóricos de la universidad de Salamanca ya teorizaron sobre la inflación. Claro, hasta entonces ningún país había tenido ingentes remesas de plata que dispararon los precios. Los problemas venían de atrás: sin bajar más, en época de Isabel, la ganadería tenía demasiado poder frente a la agricultura y la expulsión de los judíos fue un error gravísimo. No fue todo error de Carlos.

Francisco Javier Sánchez: Por cierto, el Ayuntamiento de Valladolid y las Cortes de Castilla y León han organizado una serie de actos en conmemoración del recibimiento de Carlos I en las Cortes de 1518.  ( Valladolid conmemora la proclamación de Carlos como rey de Castilla)

Bajo caciques y cuneros: Ramón García Cárcel y otros dos historiadores son los autores del tomo correspondiente de Historia de España, editorial Austral (20 tomos) , donde en las páginas referidas a este tema señala :
– las ciudades pretendían fundamentalmente conservar el sistema de encabezamiento en las alcabalas. O sea, el rey señalaba a cada ciudad lo que necesitaba cobrar y ellos se lo clavaban a las clases más humildes.
-en el bando comunero se produjeron contradicciones: los más humildes labradores, artesanos o menestrales exigían al patriciado urbano y no obtenían lo que el patriciado urbano exigía al rey.
Lo demás ya lo hemos hablado, Burgos se pasó a Carlos y con ella la Montaña y el acceso al mar, el Condestable y el Almirante de Castilla , también. Muchos se asustaron del carácter revolucionario que tomaba el tema en algunos lares.
Curiosamente, tras la ejecución de los líderes, más adelante Carlos siguió cobrando impuestos por encabezamiento y las cosas no cambiaron gran cosa.
Conclusión: las élites de las ciudades siempre trataron como vasallos a sus ciudadanos y sobre todo aldeanos. No pagaban un puto maravedí, ocupaban todos los cargos (les molestó mucho que al principio los ocuparan flamencos). Buscar relaciones con la Constitución de USA o con la República de Venecia es forzado.

Francisco Javier Sánchez:  En definitiva. El Quinto Centenario de la Ley Perpetua del año 1520 merece una declaración institucional por parte de las Cortes Generales de España y por parte de los parlamentos regionales de las comunidades autónomas que formaron parte de la antigua Corona de Castilla. Aunque no me imagino una declaración de este tipo en el Parlamento Vasco si se recuerda qué proclamaron Vizcaya y Guipúzcoa en los años 1520 y 1521, tal como recoge el libro de Amando Represa ( ex-director del Archivo de Simancas) “El Pendón Real de Castilla”:
Guipúzcoa se declaraba en su Junta celebrada en San Sebastián el 2 de marzo de 1521 “muy noble e muy leal provincia”, que jamás “ensuciaría su lealtad”, porque “esta tierra fue siempre limpia y leal”, y afirmaba que “si en lo de Castilla la voz y parte de Vuestra Magestad no lleva gran favor, lo que no plega a Dios, antes le de mucha victoria, e confunda a los deslelales e deservidores fasta que vengan a obediencia”.
Vizcaya en su Junta reunida en Bilbao el 30 de julio de 1520, manifiesta que hace votos para que Carlos reciba la Corona Imperial que le convertiría “en dueño y Señor de la Monarchia del Mundo”, ofreciendo toda clase de garantías de paz y sosiego, añadiendo que “antes si algunos de los otros pueblos están en alguna manera alterados, procuraremos reducirlos al camino de la Verdad”. Proclamaban que Vizcaya “era la cosa más segura de este Reino”.

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El niño García Pérez Etcétera, de Jesús Torbado

Juan Pablo Mañueco

Jesús Torbado, un leonés nacido en 1943, a quien tuve el placer de conocer con ocasión de la entrevista que le hice para el libro “Diez castellanos y Castilla”, y que el 3 de diciembre de 1980 publicó en el diario “El País” este artículo que resume mejor que nada lo que pasó con el ninguneo de Castilla y su cultura en la época de la Transición española.

El artículo no debería ignorarse si ahora se van a corregir algunas cosas que se hicieron mal en aquellos años de la Transición: la desigualdad entre los territorios de España y el olvido, partición y aventamiento de Castilla, por ejemplo.

El artículo, más bien, debería ser de gustosa lectura en todas las escuelas de Castilla y de obligado conocimiento por todo aquel candidato o candidata que quisiera dedicarse a la política en cualquier provincia de Castilla.

EL NIÑO GARCÍA PÉREZ ETCÉTERA,
de Jesús Torbado

Nota aclaratoria.- Poco antes de la publicación de este artículo la oposición de izquierdas y progresista en Euskadi había cuestionado una campaña del gobierno peneuvista entre los escolares en la cual se aplicaban criterios antropométricos para determinar las características faciales y corporales de los escolares, así como se analizaba la genealogía de los alumnos, valorando el número de apellidos vascos.

EL AIRADO VIENTO DE LOS PÁRAMOS mesetarios le enrojecía las orejas y fijaba bajo su naricilla dos sucios velones que le alumbraban al santo de los fríos y de la desolación. Un agujereado tapabocas granate se anudaba alrededor de su cuello, por encima de la pelliza de plástico ajado que la había mandado un primo suyo establecido en la capital. El niño García Pérez Etcétera vigilaba el confuso rebaño que su padre le había dado en mando: dos docenas de ovejas, siete cabras, una vaca, dos mulos y un asno. Una pareja de lebreles le hacía compañía aquella mañana helada de la estepa. El niño García Pérez Etcétera no tenía nada mejor que hacer.

Del pueblo se habían ido el cura, el médico y el maestro. El maestro había sido el último. Los señores de Madrid habían dicho que no quedaba dinero para costear su salario en la escuela rural y lo habían mandado a poner escuela veinte kilómetros más lejos. Los señores de Madrid habían entregado 2.000 millones de pesetas para las ikastolas del Norte y otros muchos para las escolas del Este, así que no disponían ya de las 800.000 pesetas anuales que el maestro cobraba.

Pero el camino hasta la nueva escuela era arenoso y áspero y se tardaba mucho en llegar. Los señores de Madrid habían unido con autopistas todas las capitales de provincia del Norte y del Este y no tenían ya dinero para echar grava sobre aquel polvoriento-lodoso camino.

Como la camioneta tardaba tanto en llevar a los trece niños del pueblo hasta la nueva escuela, el padre del niño García Pérez prefirió que cuidase el ganado en lugar de tener todo el día al chiquillo por esos malos caminos de Dios. Ahora, la vieja escuela iba tomando forma de todos los pajares semiderruídos del pueblo: llenos de gatos en celo, palomas en los desvanes, lagartijas aletargadas y arañas dormidas dentro de sus capullos.

Del médico sólo los más antiguos se acordaban. Cuando el niño García Pérez Etcétera se ponía malo, le daban leche caliente con vino y mielo, y eso lo curaba todo, salvo los sabañones invernales, que no tenían cura, y las diarreas del verano a las que ya estaba acostumbrado. Médicos quedaban por ahí, desde luego, pero se dedicaban a contar los pelos que los niños del Norte tenían en las falanges de los dedos de los pies, a fiscalizar sus pecas, a medir sus cráneos y narices: estaban demasiado ocupados como para cuidar las pulmonías del niño García Pérez y de sus compañeros.

QUINTANILLA CASA ADOBE

Y como el muchacho no iba a tener jamás una escuela a donde ir, toda su vida ignoraría algunos esencialísimos detalles de sí mismo, especialmente las claves de su código genético. A él y a su padre y a su abuelo no le importaban demasiado, pero la sociedad en que vivían padecería una terrible e inevitable carencia; la patria en que había nacido se tambalearía ante la flojedad de aquellos cimientos humanos del zagal que pisoteaba los terrones de la meseta.

Porque era una delicada e importante cuestión. Den entre los cientos de García, Pérez, Rodríguez, Sánchez, Martínez y Suárez de su nombre, un estudio científico de aquel niño hubiera podido deducir notabilísimas conclusiones.

Hubiera adivinado, por ejemplo, que uno de sus antepasados fue el emperador Teodosio el Grande, que dejó preñada a una sus esposas cuando salió de Coca (Segovia) para gobernar el Imperio romano; que otro de ellos había luchado con Hernán Cortés en la conquista de México; que otro había sido conde de Castilla; que una de sus abuelas tuvo trato carnal con Abd al-Rahman III; y otra con el filósofo y médico judío Moses ben Maimón; que otro ancestro suyo había sido tío de un tal Miguel de Cervantes, aquel a quien sapientísimos hombres habían borrado de una calle de Lejona para sustituir su opaco nombre por el del eximio poeta Ormaechea Orive; que otro había sido capitán de los tercios de Flandes y otro obispo de Esmirna, y uno más palafranero de Isabel II la Casta.

Por lo demás, si el niño García Pérez Etcétera se hubiera sentado ante un culo de botella y lo hubiese utilizado como espejo, habría descubierto que poseía en su rostro 9618 pecas, lo cual hubiera podido cambiar el mundo si el maestro no se hubiese largado de su vera por orden superior, pues era el mismo que poseyeron Gobineau y Rosenberg; que brotaban 95 pelos sobre cada uno de sus falanges (muchos de ellos chamuscados en la hoguera que tenía prendida), el mismo número que Hitler lucía; que las medidas de su nariz coincidían milimétricamente con las del más conocido jefe del Ku-Kux-Klan, un tal coronel W.J Simmons; que la implantación de su (nonato) vello público formaba el mismo dibujo que en vida tuvieron Jim Crow y el general Forrest, y, en fin, que la posición de las circunvoluciones cerebrales era idéntica a la que los arqueólogos hallaron en el cráneo de Nerón, y, feliz coincidencia, a las que aún hoy en día eran frecuentes en Africa del Sur y otras famosas regiones de la Tierra.

¿Y qué decir del color de sus ojos y de su sensibilidad gustativa? Los ojos eran de color pardo cuando contemplaba el ocaso y grises al mirar las primeras luces de la mañana. Ni el niño García Pérez se hubiera repuesto de esta sorpresa étnico-antropológica, si la hubiese alcanzado. Por otro lado, le gustaban las sopas de ajo, los garbanzos, las patatas viudas, las sardinas fritas, el tocino y las manzanas verdes. Era tan bueno es esto que incluso fabricaba chicle con un puñado de trigo recogido en las eras o en los campos.

Cualquiera de estos detalles hubiera permitido a un concejal medianamente cultivado o a un alcalde con el segundo curso de EGB aprobado escribir una enciclopedia acerca de la superioridad de aquel pastorcillo perdido bajo el invernal frío de la meseta.

Y si un buen genealogista hubiera echado leña al fuego del informe genético, teniendo en cuenta todos aquellos apellidos ilustres en el macuto vital del niño, a nadie le hubiese sorprendido que vinieran a llevárselo para nombrarlo director de la universidad de Harvard, u obispo de Roma, o rey de España mismamente.

Pero como hacía frío, estaba empezando a nevar, loas cabras se desmandaban, uno de los mulos se había perdido y el cura, el médico, el maestro y su madre estaban lejos, el niño García Pérez Etcétera se puso a llorar en medio del campo, a la sombra de una zarza agostada, y lloraba como un perro, como un perro castellano.”

El País, miércoles, 3 de diciembre de 1980

Herrero y Rodríguez de Miñón, el castellano sin identidad

Francisco Javier Sánchez

Érase una vez un jurista y ex-político castellano, uno de los “siete padres” de la Constitución Española de 1978, que lo fue todo políticamente en las décadas de 1980 y 1990, y que desde hace bastante tiempo se proclama muy amigo y entendedor de las tesis de los nacionalismos vasco y catalán, aunque nunca se le haya oído o leído algo en favor de Castilla.

Se llama nuestro paisano Miguel Herrero y Rodríguez de Miñón, nacido en Madrid en el año 1940, y fue ex-político de la Unión de Centro Democrático y de Alianza Popular. También fue presidente del Tribunal Constitucional del Principado de Andorra desde los años 2001 a 2003. Actualmente es miembro permanente del Consejo de Estado en España.

Este jurista madrileño ha recibido el Premio Blanquerna de la Generalidad de Cataluña y el Premio Sabino Arana que otorga la Fundación del Partido Nacionalista Vasco. En sus declaraciones defiende la asimetría política del Estado español y el reconocimiento de la singularidad superior de Cataluña y del País Vasco, pero nunca se le ha visto preocupado por los problemas de Castilla.

Herrero ha reivindicado un acuerdo político para resolver “el problema de Cataluña” y evitar un referéndum secesionista sobre la base de reconocer que “Cataluña es una nación y tiene una identidad nacional clarísima” ( “La Vanguardia” de 16 de diciembre de 2013), pero nunca ha dicho nada sobre la esperpéntica fragmentación autonómica de Castilla.

También ha expresado su admiración por el lehendakari Íñigo Urkullu y ha considerado que el Gobierno Vasco no debe “cejar” en su empeño de conseguir una relación de bilateralidad Euskadi-España. Del montón de presidentes autonómicos que tenemos en Castilla no ha dicho tampoco nada.

Propone un pacto de Estado que “blinde las competencias esenciales de Cataluña”, como la lengua, la economía, o las infraestructuras…, pero no se le ha oído decir que en Cataluña se habla castellano y catalán desde hace siglos, ni que la lengua de muchos ciudadanos de allí es la castellana, ni que fue el franquismo el régimen que privilegió a Cataluña y Vascongadas con la ubicación de grandes empresas e infraestructuras que se negaban a Castilla.

Ese blindaje de las competencias de la comunidad autónoma de Cataluña lo propone añadiendo una disposición adicional en la Constitución que exprese el reconocimiento de la “nación catalana”, de su exclusiva política cultural y educativa, -que de hecho y en el fondo ya realiza el nacionalismo gobernante sin contar con los castellanohablantes-, y, por supuesto, que recoja un convenio financiero sufragado con los ingresos tributarios de los ciudadanos españoles de segunda, de tercera, de cuarta y de quinta categoría, categoría última en la que estaríamos los castellanos. Sin embargo, Herrero no ha propuesto una disposición adicional que reconozca a Castilla en su unidad y que favorezca su crecimiento económico, demográfico, social y cultural.

Herrero ha llegado a decir que “es preciso legislar atendiendo a la realidad y la realidad es que Cataluña tiene una identidad que no tenemos en Madrid”( “Tiempo” de 7 de junio de 2013). ¿Qué hubiera pasado si Barcelona se hubiera constituido en comunidad autónoma separada de Cataluña, y que Madrid hubiera quedado dentro de una única comunidad autónoma de Castilla?. ¿ Quién tendría más “identidad”?. ¿Es que los ciudadanos de todas partes no tienen los mismos problemas básicos de trabajo, pagar una hipoteca y sacar adelante una familia, o es que estos problemas en los nacionalistas supremacistas tienen un plus de superioridad?. Herrero no aprecia la falta de reconocimiento de la pluralidad interior de Cataluña y de Vascongadas, y la falta de reconocimiento de la pluralidad la achaca a España, de la que dice que “legislar unilateralmente crea una España hemipléjica”. ¿No es hemiplejia severa la que sufren las comunidades autónomas de Cataluña y Euskadi, señor Herrero?.

Cuartillo del rey Enrique IV de Castilla acuñado en Madrid ( marca de M coronada bajo el castillo)

CUARTILLO ENRIQUE IV MADRID

 

En una especie de confesión personal, ha declarado lo siguiente en una entrevista a “La Vanguardia” de 22 de enero de 2017: “Y que conste que yo soy madrileño de origen y ejercicio, y además estoy muy orgulloso de serlo. Pero claro, no tengo una lengua propia, no tengo una tradición política propia distinta de la española en general, no tengo un derecho privado propio, etcétera. Bueno, pues eso hay que tenerlo en cuenta.” No tengo, no tengo…, es venir a decir que no soy nada, no soy nada…, o que soy menos que otros porque no tengo identidad. Con sus declaraciones, da la impresión de que el señor Herrero no habla ninguna lengua conocida del planeta Tierra, y que considera que los otros superiores tienen una tradición política y ostentan un derecho civil desde la época de Túbal, mientras que la tradición política y el derecho civil de los suyos, los castellanos, los inferiores según la asimetría postulada, deben de proceder como mucho de los tiempos del régimen de Franco. Y “eso hay que tenerlo en cuenta”…, para consagrar el Estado asimétrico y la desigualdad entre los ciudadanos españoles, que tanto persigue el señor Herrero.

Desde la incomprensible perspectiva de Herrero, los madrileños deben de tener una lengua impropia e inusual, que no debe coincidir con la de Cervantes siquiera, aunque el año 2016 haya sido el Año de Miguel de Cervantes, su tocayo en la cumbre de la literatura castellana. El color rojo carmesí de la bandera de la Villa de Madrid debe de haber caído del cielo. Y la Corona de Castilla nunca ha contado con ninguna tradición política e histórica de importancia, pues no debe de serlo siquiera su proyección en América o en Filipinas, como la que han podido tener Aragón o Navarra, con una tradición política sin parangón con la escuálida tradición castellana. No le sonará de nada que la Ley Perpetua de Castilla del año 1520 fue el primer precedente constitucional hispánico y europeo, que es como decir del mundo conocido entonces. Y para qué hablar del derecho castellano como fundamento del derecho de Indias y de los posteriores derechos de los países hispanoamericanos, y como soporte principal del derecho civil español.

En fin, el ilustre señor Miguel Herrero y Rodríguez de Miñón debe de ser un castellano sin ninguna identidad. Qué cuento más triste que es esta triste realidad. Si esta realidad la hubiera conocido el alcalaíno Miguel de Cervantes…

Manifiesto de la Sociedad Intercastellana de 2004

“Sociedad intercastellana” fue una asociación cultural creada en Guadalajara por varias personas como Juan Pablo Mañueco, César Javier Gonzalo Gayo, Julio Lopezosa Espliego, Clemente de los Santos. Prácticamente su única actividad fue la redacción y divulgación de un Manifiesto por la unidad de Castilla, ampliamente difundido, pero poco aceptado por otras entidades y asociaciones culturales. El Manifiesto de Intercastellana, sin embargo, por su sencillez, claridad y sentido común, sigue circulando por diferentes vías en la actualidad. En esencia, decía:

1. Castilla posee una personalidad cultural propia entre los pueblos de España, una historia singular y unas manifestaciones artísticas, literarias, folklóricas, etnológicas, lingüísticas y humanas específicas, expresadas a través de su trayectoria secular, primero como Estado histórico independiente y después como nacionalidad histórica o pueblo peculiar entre los restantes de la Península, cuyo reconocimiento y expresión deben normalizarse en todos los ámbitos oficiales de España.
2. Las señas de la cultura castellana son comunes a varias de las Comunidades autónomas existentes en estos momentos en España, como lo demuestra el hecho de que algunas de ellas compartan el mismo nombre de Castilla. También sus estatutos de autonomía dejan abierta la puerta a una posible integración en una Castilla mayor. Hecho que también se recoge en los símbolos actuales de esas Comunidades, y mucho más, naturalmente en sus símbolos históricos.
3. Este hecho debe ser reconocido por el Estado y debe fomentarse colaboración cultural, cuando menos, entre los organismos y las personas de esas Comunidades que participan en mayor o menor grado en las señas propias de lo castellano, para lograr en el mayor grado que las leyes permitan una mayor afinidad intercastellana.
4. Nada impide y sí es mucho lo aconseja que se fomente desde este mismo momento la colaboración cultural, deportiva, musical y etnográfica entre las varias comunidades españolas con raíces indudables en Castilla. El interés de los castellanos y hasta el mismo interés general de España así lo aconseja, porque a todos los castellanos y a todos los españoles conviene que las tierras centrales de la Península se hallen cohesionadas y fuertes para solidarizarse, de igual a igual, con las restantes Comunidades de España.
5. Todo ello, pero en especial el punto 4, perfectamente constitucional y deseable, lo demandamos a las autoridades españolas y nos comprometemos a orientar nuestras acciones en este sentido desde este mismo momento.

Sociedad Intercastellana. Asociación Cultural

Castellana de la eñe

 
Apogeo de la eñe
que no existía en latín
y que en Castilla por fin
a escribir bien nos enseñe.
 
La doble ene que a Hispania
la mudó antes en Espanna,
y dio con ella en España
a esta tierra de Occitania.
 
La “vínea” de la que mana
la viña hoy castellana,
 
la mejor cepa que hermana
a esta tierra soberana
 
de la lengua castellana:
virgulilla, a mí paisana.
 
Y “Castella” si a “Castiella”
pasó primero a escribir,
hoy no puede prescindir,
lleva contigo su huella
 
que afirma  que es castellana
toda eñe con virgulilla
que proclamando a Castilla
de Castilla es escribana.
 
¡Apogeo de la eñe
que no existía en latín
y que en Castilla por fin
a escribir bien nos enseñe!
Juan Pablo Mañueco
 

Madrid Comunero

Francisco Javier Sánchez

Hoy en día hablar de Madrid supone tratar de una gran urbe, la capital de España. Madrid se convirtió en sede más o menos fija de la Corte en tiempos de Felipe II; anteriormente, la Corona de Castilla nunca tuvo una capital permanente, pues los reyes castellanos eran itinerantes, y tan pronto se encontraban en Segovia, como en Toledo o en Sevilla. Algunos reyes de Castilla tenían sus preferencias, como Alfonso X con Toledo, Pedro I con Sevilla, o Juan II y Enrique IV con Segovia. Pero a partir de Felipe III, tras instalarse durante cinco años la Corte en Valladolid desde 1601 a 1606, la Corte de la Monarquía Hispánica queda instalada definitivamente en Madrid.

Madrid en el año 1562

MADRID 1562 ANTON VAN DER WYNGAERDE

Pero antes Madrid era una villa modesta que, no obstante, contaba con Procuradores en las Cortes de Castilla; esto era un privilegio pues no todas las villas y ciudades de Castilla podían enviar representantes a las Cortes castellanas. Durante el reinado de Isabel de Castilla, a finales del siglo XV sólo diecinueve ciudades, con sus respectivas áreas de influencia que abarcaban todo el territorio castellano, mandaban Procuradores a las Cortes: Burgos, Soria, Segovia, Ávila, León, Zamora, Toro, Salamanca, Palencia, Valladolid, Toledo, Madrid, Guadalajara, Cuenca, Sevilla, Córdoba, Jaén, Granada y Murcia.

Parece que no, pero en este contexto – el del Madrid ciudadano- hay que enmarcar la importantísima participación de la Villa de Madrid y de su Tierra en la Revolución de las Comunidades de Castilla. Toledo fue la cuna y epígono del movimiento comunero, en la Castilla que alumbró el primer texto legislativo de caracteres constitucionales, la Ley Perpetua redactada en Ávila durante el verano del año 1520 y que no quiso acatar el rey Carlos. Pero la Villa de Madrid siempre estuvo al lado de Toledo, por excelencia Ciudad Comunera, también para el turismo, dentro de las relaciones de fuerte solidaridad entre las ciudades castellanas. Madrid se organizó como Comunidad revolucionaria, destituyó a los regidores sumisos a Carlos de Gante, impuso una Hacienda para sufragar los cuantiosos gastos derivados, y puso en pie unas milicias que engrosaran las filas del Ejército Comunero. Prácticamente todos los vecinos de Madrid estaban implicados en el levantamiento de la villa. Sobre todo esto se ocupa un libro de reciente publicación.

En septiembre de 2015 la Asociación Cultural La Gatera de la Villa ha editado un libro escrito por el investigador D. José Manuel Castellanos Oñate, titulado “Madrid Comunero. Crónica, documentos y análisis del alzamiento en la villa”. La solapa del libro referencia que “es una crónica documentada de la participación madrileña en el movimiento comunero, episodio que los cronistas clásicos, y otros modernos tras ellos, han preferido silenciar o minimizar, desvirtuándolo con tópicos carentes de rigor que hoy día siguen teniéndose por ciertos”. Precisamente este libro trata de llenar, como dice su introducción, “no pocas lagunas necesitadas de nuevos y pacientes estudios; una de ellas es la participación de la villa en el movimiento general de las Comunidades de Castilla, por más que escribir sobre tal asunto pueda parecer ocioso”.

En el libro “Madrid Comunero” se ha desarrollado un excelente trabajo, en una labor prolija y exhaustiva, pues incluso transcribe al final, en su totalidad o en parte, doscientos sesenta y siete documentos relativos al alzamiento comunero en Madrid, y referencia en un índice más de ochenta personajes conocidos relacionados con el Madrid comunero y una breve sinopsis de ellos. Es una documentación de sumo valor y muy curioso el poder leerla, además de ser el innegable soporte a la meticulosa investigación realizada por su autor.

Además de al mítico jefe de las milicias madrileñas, Juan Zapata, quisiera recordar a los dos Procuradores de Madrid que defendieron los intereses de sus ciudadanos en las Cortes de Castilla de 1518 ante Carlos, autoproclamado rey en Bruselas en 1516: Antonio de Luzón, que fue regidor comunero de la villa, y a Luis Núñez. Y sobretodo, a Pedro de Sotomayor, que fue procurador madrileño en las Juntas de Ávila y de Tordesillas, siendo apresado en esta última villa en diciembre de 1520 y sentenciado a muerte en agosto de 1522, muriendo decapitado en la plaza de Medina del Campo el 13 de octubre de 1522. Y quince días después aparece como exceptuado en el llamado Perdón General. La represalia contra su familia continuó hasta 1550 en que se dicta sentencia definitiva contra las hijas de Sotomayor que pleitearon para recuperar los bienes de su padre confiscados.

Medina del Campo en el año 1565

MEDINA DEL CAMPO 1565

Por tanto, estamos ante una obra de imprescindible lectura para conocer cómo fueron las gentes de Madrid en los años del movimiento comunero y para afirmar lo obvio: que Madrid siempre será Castilla, pese a los artificios autonómicos, sin perjuicio de su actual mestizaje de culturas que se pone como justificación del artificio, cuando en Barcelona, por ejemplo, se produce con mayor intensidad ese mestizaje y nadie duda de que es la ciudad más importante de la comunidad en que se asienta.

Por último, recordar la fecha del 26 de junio de 1520, día en que se constituye el Concejo comunero de Madrid, y la del 15 de mayo de 1521 en que capitula la villa ante el poder real. Durante esos años, como decía la crónica de Sandoval, los castellanos “esperaban que sería esta república una de las más dichosas y bien gobernadas del mundo. Concibieron las gentes unas esperanzas gloriosas de que habían de gozar los siglos floridos de más estima que el oro”.

Claudio Sánchez-Albornoz, Maestro henchido de castellanidad

LAS IDEAS DOCUMENTADAS Y VIGENTES DEL POLÍTICO, HISTORIADOR Y ACADÉMICO CLAUDIO SÁNCHEZ ALBORNOZ SOBRE LA MEJOR FORMA DE CONSTITUIR CASTILLA PARA LA DEFENSA EFICAZ DE SUS INTERESES EN EL CONJUNTO DE ESPAÑA, expuesta durante los años de la Transición, antes de que se crearan las actuales comunidades autónomas:
17 IDEAS O FRASES DE DON CLAUDIO SÁNCHEZ-ALBORNOZ, SOBRE EL MEJOR MODELO TERRITORIAL AUTONÓMICO QUE CONVENÍA A CASTILLA
FRASES:
1. “Ha llegado la hora de defendernos unidos, castellanos y leoneses, de un nuevo tremendo peligro. Unidos sobreviviremos; separados seremos piltrafas de las comunidades autónomas: Cataluña, Euzkadi y Galicia”.
2. “Las ocho provincias andaluzas, asunto otrora de diversos reinos y mucha más diferenciados que los de León y Castilla, han sabido unirse. Sólo Castilla y León, unidos, pesaremos en la España en formación”.
3. “Depongan egoísmos y ambiciones personales. Déjense de hacer lucubraciones históricas. La meseta del Duero constituye una unidad.
4. Únanse todos los leoneses y castellanos. Formen un frente cerrado y poderoso para constituir una región autónoma, que pueda defenderse de los zarpazos de los demás y mirar al porvenir con esperanza.
5. Si por mí fuera, constituiríamos una unidad desde el Cantábrico a Andalucía. Pero todos quieren ser ahora cabeza de ratón. Están intentado organizar una región autónoma: la Mancha”.
6. “¿Seremos castellanos y leoneses tan cretinos que no sepamos formar una fuerza que pese a España?
7. “Nuestros hijos y nuestros nietos nos maldecirán si por ambiciones personales, siempre bastardas, dejamos pasar la coyuntura actual”.
8. “Me acerco a los ochenta y ocho años. No tengo otra ambición personal que contribuir a la gloria de España y de nuestra tierra castellano-leonesa. Unidos, adelante. Maldición para los que se opongan a esta unión de los hermanos de León y Castilla”.
9. “Castilla fue la primera de las regiones españolas que perdió sus libertades en la Guerra de las Comunidades, y las perdió sin que ninguna de las otras que la acusan de imperialista la ayudaran en su lucha contra los imperiales”.
10. “Castilla no se ha impuesto a España, se ha sacrificado por ella. En las Constituyentes de 1931, enfrenté la injusta frase orteguiana: “Castilla hizo a España y la deshizo” y acuñé esta otra, absolutamente exacta: “Castilla hizo a España y España deshizo a Castilla”. Y tuve el placer de que Ortega y Unamuno aceptaran tal definición”
EL INTRUSO.- Siendo para mí totalmente certera la segunda parte de esta acuñación, no entiendo la primera.
GERARDO DIEGO.- ¿Cuál? ¿Castilla hizo España?
EL INTRUSO.- Eso es. La “hechura de España” llevada a cabo a finales del XV, fue producto de una Guerra Civil castellana, instigada por Aragón.
ANTONIO MACHADO.- ¿Instigada por Aragón?
EL INTRUSO.-Al menos, preferentemente instigada por Aragón y por uno de los bandos nobiliarios castellanos.
ANTONIO MACHADO.- No le sigo en este punto.
EL INTRUSO.- Aragón necesitaba un aliado en su lucha contra la mucho más poderosa Francia, que amenazaba su supervivencia, por eso conspiró para instaurar en el trono castellano a Isabel, la pretendiente espúrea.
GERARDO DIEGO.- Hermanastra, que no hija del rey castellano Enrique IV.
EL INTRUSO.- Frente a las legítimas aspiraciones de la princesa Juana, la hija y heredera del trono castellano, casada con Alfonso V de Portugal.
ANTONIO MACHADO.- Una opción distinta para formar “España”, por tanto.
EL INTRUSO.- La opción que deseaba Enrique IV, la unión con Portugal, por vía matrimonial. No la que detestaba, la aragonesa, puesto que sabía que eso implicaba la guerra total contra Francia.
ANTONIO MACHADO.- Ya. Por ser reinos con querellas fronterizas y por sus intereses conflictivos en Italia.
EL INTRUSO.- Guerra que efectivamente llenó las dos siguientes centurias.
ANTONIO MACHADO.- De manera la que España que se podía haber “hecho”…
EL INTRUSO.- Hubiese sido la “España” de Castilla y Portugal, y por el feliz acontecimiento de una boda, no por una intervención militar y una guerra civil.
ANTONIO MACHADO.- Castilla y Portugal, qué sugestivo.
EL INTRUSO.- Libres del avispero de conflictos militares que era entonces Europa y abiertas ambas naciones hacia las exploraciones marítimas…
ANTONIO MACHADO.- Las dos primeras potencias del mundo, juntas.
GERARDO DIEGO.- Sí, enormemente sugestivo.
ANTONIO MACHADO.- Yo, esa frase la he oído en una tercera versión, de un filósofo posterior, en este sentido: “Castilla se hizo España”.
EL INTRUSO.- Sin comentarios, ya digo que, en todo caso, la hicieron.
ANTONIO MACHADO.- ¿Y cómo podríamos dejarla?
EL INTRUSO.- Una guerra civil hizo España (en el XV) y España y la Casa de Austria (sobrevenida en el XVI) deshicieron Castilla.
ANTONIO MACHADO.- ¿Quitándole los paréntesis?
EL INTRUSO.- Y añadiendo alguna cosa más, para llegar a fechas recientes. La Casa de Borbón y el siglo XIX y XX siguieron deshaciéndola.
ANTONIO MACHADO.- ¿De qué modo?
EL INTRUSO.- Económica, demográfica, cultural, identitaria y después, al final, también territorialmente.
ANTONIO MACHADO.- Pues sí que suena a deshechura completa.
EL INTRUSO.- Salvo por su cultura imperecedera, casi han acabado con ella por entero.
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11. “Castilla no oprimió a las otras regiones. Insisto en señalar que la Corona castellana mantuvo casi sola la carga inmensa del Imperio español. ¡Su aporte fiscal equilibró en el curso de las décadas las cifras a que montaron el oro y la plata americanos!”
CLAUDIO SÁNCHEZ ALBORNOZ.- (Desde la pantalla)
“Durante siglos fue enormemente desigual la aportación al erario hispano de los moradores de los reinos que integraban la Corona de Castilla y la de los moradores de Aragón, Valencia y Cataluña.
(La imagen funde a negro)
De los pecheros, es decir, de quien pechaba con los impuestos, que era el pueblo, porque la nobleza y la Iglesia estaban exentos de ellos”
(La imagen funde a negro)
Las costosas indemnizaciones que tuvieron que pagar a la Corona las ciudades y villas que se habían rebelado contra ella durante la Guerra de las Comunidades de Castilla, a causa de la voracidad fiscal de Carlos V, tardaron más de veinte años en sufragarse, y supusieron la primera de las ruinas para el reino.
Más tarde quedarían repetidas bajo el reinado de Felipe II, que llevó a Castilla a la bancarrota periódicamente, a causa de su aciaga política militar europea”.
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12. CLAUDIO SÁNCHEZ ALBORNOZ.- (Desde la pantalla).
“Castilla no fue, no, responsable de nuestra decadencia. No fracasó Castilla, fracasó España y la Monarquía de los Austrias. Castilla no fue ni mucho ni poco ni nada responsable del bache profundo de nuestra historia en el siglo XVII.”
13. CLAUDIO SÁNCHEZ ALBORNOZ.- (Desde la pantalla).
“Mas nos llevaron a ese bache las injustificadas e injustificables rebeliones de Portugal y Cataluña, en 1640, que nos hicieron rodar al abismo del XVII a todos los peninsulares. Incluso, naturalmente, a portugueses y catalanes.
(Funde a negro)
Porque los movimientos secesionistas, enraizados no en la razón, sino en cóleras que podríamos calificar de viscerales dañan tanto a la comunidad histórica que se intenta romper como a las comunidades que los suscitan.”
14. CLAUDIO SÁNCHEZ ALBORNOZ. (Desde la pantalla)-
“Al forjar la España futura no deben olvidarse otras realidades. Vasconia y Cataluña han ordeñado y siguen ordeñando a su placer la vaca española”.
15. CLAUDIO SÁNCHEZ ALBORNOZ.- (Desde la pantalla).
“Podrán idearse fórmulas de convivencia muy distinta para articular la España del futuro. Pero que no se sueñe en volver a hacer a Castilla la cenicienta de la Península”.
EL INTRUSO.- Se la hizo de nuevo, maestro. La cenicienta.
ANTONIO MACHADO.- Estoy viendo que casi es el papel histórico que se le ha asignado en España.
EL INTRUSO.- Y además se la hizo cachitos, para confirmar su teoría de que España había deshecho a Castilla, si antes en lo económico, después también en lo territorial, don Claudio.
ANTONIO MACHADO.- Curiosa paradoja y curioso destino.
EL INTRUSO.- Quien mande en España ha sido implacable en su tarea pertinaz de demoler y deshacer Castilla. Desde la cumbre que fue al iniciarse la España moderna
GERARDO DIEGO.- En eso te doy la razón. Por qué y para qué, no lo sé. Y quién o quiénes estén detrás de estas decisiones, tampoco. Pero que ha ocurrido así, es indudable.
16. CLAUDIO SÁNCHEZ ALBORNOZ.- (Desde la pantalla)
“Hermandad política, sí, pero con igualdad fiscal para todos los que quieran seguir siendo españoles”.
EL INTRUSO.- Nada de asimetrías, nos estás diciendo, maestro. Ni autonómicas, ni federales, ni monárquicas, ni republicanas… Asimetrías no, que es lo quieren los que buscan su provecho.
ANTONIO MACHADO.- Parece justo.
EL INTRUSO.- O igualdad para todos o que se rompa de una vez esta injusta baraja en donde Castilla ha llevado siempre la peor parte, como la Historia demuestra bajo todos sistemas, desde hace seis siglos.
17. CLAUDIO SÁNCHEZ ALBORNOZ.- (Desde la pantalla)
“Y punto final al ordeñamiento de la vaca española”.
Texto sacado de las intervenciones en la prensa de principios de los años 80 de Claudio Sánchez Albornoz, recogidas en la obra de teatro “Con Machado, esperando a Prometeo”. Juan Pablo Mañueco. Febrero (2015).

Celebrar el Día de Castilla todos los días y en cualquier lugar, además del 23 de abril

Francisco Javier Sánchez

Queda muy poco para el día 23 de abril, erigido por los políticos de la difuminada Castilla en la fiesta oficial de sólo una comunidad autónoma, la de las nueve provincias, cuando todo el mundo sabe que Castilla se extiende mucho más allá de las dos submesetas que une la Cordillera Central.

De hecho, la revolución de las Comunidades de Castilla se inició y concluyó en la castellanísima ciudad de Toledo (1519-1522), compendio de todas las culturas y Ciudad Comunera por excelencia. Aunque ahora a Toledo se la conozca turísticamente como la ciudad imperial, después de que la inquina de Carlos V demoliera la casa de Juan de Padilla y de María Pacheco y mandara colocar su escudo con el águila bicéfala extranjera por todas las partes de la ciudad.

El día 23 de abril de 1521 tuvo lugar la Batalla de Villalar. Allí se decidió en buena parte el destino de la primera revolución moderna que se desarrolló en Europa, donde clarísimamente era el reino el que mandaba al rey a que acatara lo ordenado y dispuesto por las Comunidades. Y el reino, sin nadie más -sin el rey-, estaba encarnado por las Cortes y la Junta General del Reino que redactaron en Ávila la llamada Ley Perpetua, que “responde a lo que esencial y etimológicamente significa una Constitución, palabra cuya raíz se halla en el verbo latino constituere, “establecer definitivamente”, en cuanto norma fundamental del Estado que determina completamente el ordenamiento jurídico-político, elaborada y aprobada por una asamblea con poderes extraordinarios con expreso deseo de permanecer indefinidamente, definitivamente en el tiempo.” ( Ramón Peralta en su obra “La Ley Perpetua de la Junta de Ávila (1520). Fundamentos de la democracia castellana” ).

Como dice Ramón Peralta, doctor en Derecho Constitucional y Filosofía Política y profesor de Derecho Constitucional en la Universidad Complutense de Madrid: “La primera revolución constitucional europea sólo podía suceder en el pueblo políticamente más avanzado del continente caracterizado por un peculiar ánimo democrático: el pueblo castellano pretendía establecer formalmente la primera monarquía constitucional, esto es, delimitada objetivamente por una Ley Fundamental obra de unas Cortes Extraordinarias que recogieran su Constitución interna.”

Esto es por lo que luchaban los comuneros: por establecer la primera monarquía constitucional y democrática, delimitada objetivamente por la llamada Ley Perpetua, que regulaba la soberanía, el gobierno y la administración pública, el parlamento sin el rey, la independencia de la justicia, la libertad de los ciudadanos, el derecho de nacionalidad, la protección de los indios, el fomento de la economía, la hacienda pública, la moneda…, y que resulta ser el primer precedente constitucional hispánico, europeo y mundial.

Aunque a estas alturas todavía se siguen desconociendo las aspiraciones de los comuneros, y el 23 de abril sólo acertemos a recordar los nombres de los tres principales Capitanes, Padilla, Bravo y Maldonado, que fueron decapitados al día siguiente de la batalla…, pero sin saber por lo que dieron sus vidas.

Por ello propongo que no sólo el 23 de abril sea el Día de Castilla, y no sólo oficialmente en una de las comunidades autónomas en las que está desmembrada Castilla. Propongo que celebremos todos los días Castilla en todas partes, que estemos orgullosos de ser castellanos, que tengamos presente que Castilla es incompatible con el absolutismo, el despotismo y la intolerancia porque precisamente Castilla puso los fundamentos de la democracia más avanzada en su tiempo.

Sería muy interesante una lectura pública de la Ley Perpetua de Castilla en las ciudades de Ávila y de Tordesillas, lugares donde sucesivamente fue redactada y proclamada, pero también en todas las partes de Castilla pues iba a ser la ley fundamental de todo el reino. De esta manera nos enteraríamos todos de las grandes ideas democráticas y de lucha contra la corrupción que todavía no han sido capaces de descubrir los políticos de hoy en día.

Volviendo a los tiempos actuales, ni una sola institución autonómica de las regiones en que se encuentra disuelta Castilla, convertidas sus regiones -eso sí- en los grandes pesebres de los que vive la “casta política” y de los que quieren vivir los que dicen que no son casta, ha sido capaz de revitalizar una mínima cooperación regional. Por no recordar que no se les pasa por la cabeza la necesaria unidad de Castilla, necesaria al menos para sus ciudadanos. Los que antes eran alcaldes se presentan ahora en las elecciones a presidente de comunidad autónoma, o viceversa, que da igual. Los políticos de Castilla, si es que los hubiera pensando algo en Castilla, se han olvidado de aquel órgano de colaboración permanente que crearon hace años, el Consejo de las Comunidades Castellanas, impulsado por los entonces presidentes regionales Juan José Lucas, Alberto Ruíz-Gallardón y José Bono. ¿Por cuántos más pesebres han ido pasando estos señores hasta ahora?. ¿Se han acordado en algún momento de los ciudadanos castellanos a los que se supone servían, de servir, de servicio público?.

Soneto alcarreño de la Iglesia de San Nicolás de Guadalajara

El escritor y poeta Juan Pablo Mañueco Martínez nos adelanta una innovación poética, el llamado “soneto alcarreño”, una nueva forma de soneto (de 16 versos y rima alterna), que se estrena por primera vez en su obra “Con Machado, esperando a Prometeo”, de muy próxima publicación.

SONETO ALCARREÑO DE LA IGLESIA DE SAN NICOLÁS DE GUADALAJARA  
 
Por esta nave única de planta en cruz latina,
mas con variadas grandes capillas laterales
singlan naves que bogan para curar los males
por las cuales la nave del alma se encamina.

Sobre el amplio crucero una cúpula redonda
con balconada y rematada en una linterna
da paso desde el cielo a la clara luz eterna
que cala en el templo su celeste lumbre honda.

 

Dentro, el mayor retablo ocupado es por caverna
de columnas salomónicas formando fronda
sobre sí mismas girando, en marmórea ronda
grisácea, al cielo rodando en torsión eterna.

Son tan blancos e intensos del cielo estos umbrales
y cargada en barroco cada labrada esquina
que al fondo del claro cruce de la cruz latina
se sienten ya cánticos de coros celestiales.

Un libro para conocer la moneda medieval castellana

Francisco Javier Sánchez

Como continuación a la entrada que trataba de la iniciación a la numismática castellana, en la que previamente realizaba una introducción a la numismática y al coleccionismo de monedas en general, ahora voy a a hacer referencia a un libro-catálogo sobre la moneda medieval castellano-leonesa.

Para iniciarse en el conocimiento y en el coleccionismo de monedas primero hay que disponer de documentación que nos ayude a saber dónde nos metemos, ya sea por medio de libros, catálogos u otro tipo de publicaciones y de estudios que hoy en día se pueden encontrar por internet. Una publicación imprescindible para adentrarnos en la moneda medieval de Castilla y León es el Volúmen III del Catálogo General de las Monedas Españolas titulado “Catálogo de la Moneda Medieval Castellano-Leonesa ( Siglos XI al XV)”, cuyo autor es Fernando Álvarez Burgos, editado en Madrid en 1998 por “Vico y Segarra”. Aunque se trata de un libro descatalogado, no es difícil poder adquirirlo en alguna casa numismática y en alguna web por unos 30 euros.

Se trata de una publicación básica en moneda medieval castellana, pues es el que se utiliza habitualmente por los coleccionistas de estas monedas, y por comercios y subastas numismáticas. Es muy fácil de manejar y de comprender dicho catálogo, pues además de recoger un cuadro comparativo de la evolución tipográfica en las acuñaciones medievales desde el siglo XI hasta el siglo XV, está lógicamente ordenado por reyes y pretendientes desde Alfonso VI, el primer rey que acuñó moneda cristiana en Castilla y León, hasta el reinado de Enrique IV, un período de gran interés numismático y el más prolífico en cuanto a tipos. Se realiza en dicho catálogo una breve introducción histórica respecto de cada reinado, y descripciones de cada tipo de moneda, leyendas, peso, ciudad de acuñación y variantes. Todo ello acompañado de imagenes en blanco y negro de las monedas y de dibujos esquemáticos para su fácil identificación.

Cuarto de maravedí de Alfonso X el Sabio acuñado en Murcia

CUARTO DE MARAVEDI A X MURCIA

También figura para cada tipo de moneda un precio orientativo en pesetas de valoración para un estado de muy buena conservación. Pero dichos precios son muy orientativos, más que nada para diferenciar qué cecas y variantes son más raras. Al final el precio es aquel por el que se está dispuesto a pagar por una moneda, sirviendo de guía en algunos casos los precios de adjudicación en subastas. Pero no hay que asustarse, muchas monedas castellanas de la Edad Media son baratas, como las blancas, los novenes, los cornados, algunos maravedís y cuartillos…, porque se acuñaron muchas, siendo muy fácil poder tener en una colección monedas labradas en Toledo, Cuenca, Sevilla, León, Segovia, Burgos, Zamora, La Coruña, Jaén…

Sería muy interesante que volviera a ser reeditado este libro que comprende la totalidad de la moneda medieval castellana, aunque seguramente haya alguna variante que no recoja dicho catálogo, pues a lo largo de los años con la investigación y los hallazgos aparece el descubrimiento de un tipo diferenciado de moneda. En todo caso, aunque no se coleccione moneda, recomiendo poder disponer de esta obra de casi doscientas páginas aunque sea para saber qué monedas manejaban los castellanos de la parte de la edad media que abarca desde el año 1073, el primero del reinado de Alfonso VI, hasta el año 1474, el último del reinado de Enrique IV, predecesor y hermano de Isabel de Castilla.