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¿ Y el artículo 143 de la Constitución?

Francisco Javier Sánchez

Es noticia de actualidad en este mes de octubre que el Gobierno de España, ante la grave situación provocada por los gobernantes autonómicos de Cataluña, ha acordado iniciar los trámites previstos en el artículo 155 de la Constitución Española de 1978.  Este precepto constitucional  establece en su punto 1 lo siguiente, por si alguien no lo ha leído: “Si una Comunidad Autónoma no cumpliere las obligaciones que la Constitución u otras leyes le impongan, o actuare de forma que atente gravemente al interés general de España, el Gobierno, previo requerimiento al Presidente de la Comunidad Autónoma y, en el caso de no ser atendido, con la aprobación por mayoría absoluta del Senado, podrá adoptar las medidas necesarias para obligar a aquélla al cumplimiento forzoso de dichas obligaciones o para la protección del mencionado interés general.” La aplicación del famoso artículo 155 invita a recordar otros artículos de la Constitución, sobretodo los relacionados con el modo en que se llevaron a cabo los procesos autonómicos en Castilla.

La sociedad española creo que se está llevando la impresión de que el gobierno de una comunidad autónoma puede incurrir durante décadas en muchas barbaridades…, como la proscripción de la lengua común de todos los españoles del ámbito de la enseñanza, como el adoctrinamiento político de los niños y jóvenes en los colegios, o como la grosera manipulación de la información en la radio y televisión autonómicas…, que no pasa nada…, que el Estado seguirá ausente de sus obligaciones de control, de coordinación y de armonización de las competencias de las comunidades autónomas, a pesar de lo que dice incluso el artículo 154 ( “Un delegado nombrado por el Gobierno dirigirá la administración del Estado en el territorio de la comunidad autónoma y la coordinará, cuando proceda, con la administración propia de la comunidad”). ¡ Allá se las ventilen los pobres ciudadanos españoles que viven en Cataluña, Valencia, Baleares, Navarra, Vascongadas y Galicia con sus derechos lingüísticos, culturales, sociales, laborales y políticos!.

No pasa nada…, mientras no se llegue al extremo de proclamar la independencia. Mientras tanto, sigan proscribiendo la lengua castellana, sigan adoctrinando a niños y jóvenes a su conveniencia, y continúen manipulando la información de la radio y televisión autonómica. Y sigan  ocultando todo lo que hay en común entre todos los españoles y sembrando el odio a España, que no pasa nada…

El caso es que parece que nadie se ha leído el punto 2 del artículo 155 de la Constitución Española de 1978: “Para la ejecución de las medidas previstas en el apartado anterior, el Gobierno podrá dar instrucciones a todas las autoridades de las Comunidades Autónomas.” Es decir, que el Gobierno también tiene la potestad de remitir instrucciones a las demás comunidades autónomas, y no sólo a Cataluña, cuidado.

Visto lo visto, otras comunidades autónomas, como han hecho los gobiernos autonómicos de Cataluña, no van a tener obstáculos en seguir difundiendo sus falsas historias y culturas autonómicas, en arrinconar al castellano como lengua vehicular de la enseñanza, o en informar torticeramente sobre la realidad de su región y de España. Que no pasa nada…, y que se las arreglen los ciudadanos. Mientras no proclamen la independencia, eso sí.

En lo que concierne a Castilla, los políticos y periodistas, además de reflexionar sobre lo apuntado, deberían de caer en la cuenta de si no se hizo muy mal durante los procesos autonómicos ( se trató aquí) la aplicación del Capítulo III ( “De las comunidades autónomas” ) incluido en el Titulo VIII de la Constitución (“De la Organización Territorial del Estado”). Léase este redactado clave, el punto 1 del artículo 143 de la Constitución, y que fue la vía ordinaria de acceso a la autonomía ( o mejor, a las autonomías) en el territorio de Castilla: “En el ejercicio del derecho a la autonomía reconocido en el artículo 2 de la Constitución, las provincias limítrofes con características históricas, culturales y económicas comunes, los territorios insulares y las provincias con entidad regional histórica podrán acceder a su autogobierno y constituirse en Comunidades Autónomas con arreglo a lo previsto en este Título y en los respectivos Estatutos.”

Porque habría que preguntarse…, ¿cuál es la entidad regional histórica de las antaño provincias de Santander, de Logroño y de Madrid?. ¿No es, se diga lo que se diga, la castellana, por mucho que se hayan inventado otras identidades que nunca fueron históricas, o que se haya recurrido a razones de “interés nacional” como en el caso de la provincia de Madrid?. ¿ No sería inconstitucional la creación de las comunidades autónomas uniprovinciales de Cantabria, de La Rioja y de Madrid?. ¿No dice lo que dice el artículo 143 de la Constitución?. Cantabria sigue siendo la cuna de Castilla, La Rioja depositaria de parte de los orígenes del idioma castellano, y Madrid creada sin más porque hubo políticos que la expulsaron de Castilla la Nueva ( sin contar con los intereses de los castellanos).

Resulta chocante que haya tertulianos que apoyen la aplicación del artículo 155 de la Constitución Española respecto de la comunidad autónoma de Cataluña, pero que nadie se acuerde de la necesaria reforma del esperpéntico mapa autonómico castellano, ni de la fragmentación de Castilla en cinco comunidades autónomas ( perjudicial para los intereses generales de Castilla) , ni de recuperar al menos los nombres históricos  de las provincias y regiones castellanas ( La Montaña, Castilla la Vieja, Castilla la Nueva…) con la burda excusa de no fomentar un castellanismo. La lógica indica que las antaño provincias de Santander y de Logroño deberían integrarse en Castilla la Vieja y León, y la provincia de Madrid debería integrarse en Castilla la Nueva. Recomponiendo con racionalidad, con respeto a la historia y a la geografía castellana, y fundamentalmente con visión de futuro, el mapa autonómico de Castilla.

Eso sí, repito, parece que nadie pone reparos a la enseñanza de falsas historias y culturas autonómicas castellanas, ni a las propagandas autonómicas que encauzan a la ciudadanía a asumir sin rechistar el descuartizamiento de Castilla. Tampoco se ponen reparos a que una abundante casta política viva del pesebre de las autonomías castellanas. Cuando nadie debería de poner ninguna pega en imprimir un poco de sentido a Castilla dentro de España, que le daría plenitud.  ( de esto se trató aquí) Precisamente para evitar el fracaso estrepitoso del Estado de las autonomías, Castilla ha de aparecer de una vez.  Al tiempo que el Gobierno de España ha de atajar la selva autonómica en que  se ha convertido la sanidad, la educación, la administración de justicia, el urbanismo…, con infinidad de leyes que acentúan la disparidad en la prestación de estos servicios tan esenciales para los ciudadanos.

Por no hablar del reconocimiento histórico, cultural, político e institucional que se merece también la antigua Corona de Castilla.

En definitiva, existe el artículo 143 de la Constitución, y hay que recordarlo.

MAPA COMUNIDADES AUTONOMAS

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Herrero y Rodríguez de Miñón, el castellano sin identidad

Francisco Javier Sánchez

Érase una vez un jurista y ex-político castellano, uno de los “siete padres” de la Constitución Española de 1978, que lo fue todo políticamente en las décadas de 1980 y 1990, y que desde hace bastante tiempo se proclama muy amigo y entendedor de las tesis de los nacionalismos vasco y catalán, aunque nunca se le haya oído o leído algo en favor de Castilla.

Se llama nuestro paisano Miguel Herrero y Rodríguez de Miñón, nacido en Madrid en el año 1940, y fue ex-político de la Unión de Centro Democrático y de Alianza Popular. También fue presidente del Tribunal Constitucional del Principado de Andorra desde los años 2001 a 2003. Actualmente es miembro permanente del Consejo de Estado en España.

Este jurista madrileño ha recibido el Premio Blanquerna de la Generalidad de Cataluña y el Premio Sabino Arana que otorga la Fundación del Partido Nacionalista Vasco. En sus declaraciones defiende la asimetría política del Estado español y el reconocimiento de la singularidad superior de Cataluña y del País Vasco, pero nunca se le ha visto preocupado por los problemas de Castilla.

Herrero ha reivindicado un acuerdo político para resolver “el problema de Cataluña” y evitar un referéndum secesionista sobre la base de reconocer que “Cataluña es una nación y tiene una identidad nacional clarísima” ( “La Vanguardia” de 16 de diciembre de 2013), pero nunca ha dicho nada sobre la esperpéntica fragmentación autonómica de Castilla.

También ha expresado su admiración por el lehendakari Íñigo Urkullu y ha considerado que el Gobierno Vasco no debe “cejar” en su empeño de conseguir una relación de bilateralidad Euskadi-España. Del montón de presidentes autonómicos que tenemos en Castilla no ha dicho tampoco nada.

Propone un pacto de Estado que “blinde las competencias esenciales de Cataluña”, como la lengua, la economía, o las infraestructuras…, pero no se le ha oído decir que en Cataluña se habla castellano y catalán desde hace siglos, ni que la lengua de muchos ciudadanos de allí es la castellana, ni que fue el franquismo el régimen que privilegió a Cataluña y Vascongadas con la ubicación de grandes empresas e infraestructuras que se negaban a Castilla.

Ese blindaje de las competencias de la comunidad autónoma de Cataluña lo propone añadiendo una disposición adicional en la Constitución que exprese el reconocimiento de la “nación catalana”, de su exclusiva política cultural y educativa, -que de hecho y en el fondo ya realiza el nacionalismo gobernante sin contar con los castellanohablantes-, y, por supuesto, que recoja un convenio financiero sufragado con los ingresos tributarios de los ciudadanos españoles de segunda, de tercera, de cuarta y de quinta categoría, categoría última en la que estaríamos los castellanos. Sin embargo, Herrero no ha propuesto una disposición adicional que reconozca a Castilla en su unidad y que favorezca su crecimiento económico, demográfico, social y cultural.

Herrero ha llegado a decir que “es preciso legislar atendiendo a la realidad y la realidad es que Cataluña tiene una identidad que no tenemos en Madrid”( “Tiempo” de 7 de junio de 2013). ¿Qué hubiera pasado si Barcelona se hubiera constituido en comunidad autónoma separada de Cataluña, y que Madrid hubiera quedado dentro de una única comunidad autónoma de Castilla?. ¿ Quién tendría más “identidad”?. ¿Es que los ciudadanos de todas partes no tienen los mismos problemas básicos de trabajo, pagar una hipoteca y sacar adelante una familia, o es que estos problemas en los nacionalistas supremacistas tienen un plus de superioridad?. Herrero no aprecia la falta de reconocimiento de la pluralidad interior de Cataluña y de Vascongadas, y la falta de reconocimiento de la pluralidad la achaca a España, de la que dice que “legislar unilateralmente crea una España hemipléjica”. ¿No es hemiplejia severa la que sufren las comunidades autónomas de Cataluña y Euskadi, señor Herrero?.

Cuartillo del rey Enrique IV de Castilla acuñado en Madrid ( marca de M coronada bajo el castillo)

CUARTILLO ENRIQUE IV MADRID

 

En una especie de confesión personal, ha declarado lo siguiente en una entrevista a “La Vanguardia” de 22 de enero de 2017: “Y que conste que yo soy madrileño de origen y ejercicio, y además estoy muy orgulloso de serlo. Pero claro, no tengo una lengua propia, no tengo una tradición política propia distinta de la española en general, no tengo un derecho privado propio, etcétera. Bueno, pues eso hay que tenerlo en cuenta.” No tengo, no tengo…, es venir a decir que no soy nada, no soy nada…, o que soy menos que otros porque no tengo identidad. Con sus declaraciones, da la impresión de que el señor Herrero no habla ninguna lengua conocida del planeta Tierra, y que considera que los otros superiores tienen una tradición política y ostentan un derecho civil desde la época de Túbal, mientras que la tradición política y el derecho civil de los suyos, los castellanos, los inferiores según la asimetría postulada, deben de proceder como mucho de los tiempos del régimen de Franco. Y “eso hay que tenerlo en cuenta”…, para consagrar el Estado asimétrico y la desigualdad entre los ciudadanos españoles, que tanto persigue el señor Herrero.

Desde la incomprensible perspectiva de Herrero, los madrileños deben de tener una lengua impropia e inusual, que no debe coincidir con la de Cervantes siquiera, aunque el año 2016 haya sido el Año de Miguel de Cervantes, su tocayo en la cumbre de la literatura castellana. El color rojo carmesí de la bandera de la Villa de Madrid debe de haber caído del cielo. Y la Corona de Castilla nunca ha contado con ninguna tradición política e histórica de importancia, pues no debe de serlo siquiera su proyección en América o en Filipinas, como la que han podido tener Aragón o Navarra, con una tradición política sin parangón con la escuálida tradición castellana. No le sonará de nada que la Ley Perpetua de Castilla del año 1520 fue el primer precedente constitucional hispánico y europeo, que es como decir del mundo conocido entonces. Y para qué hablar del derecho castellano como fundamento del derecho de Indias y de los posteriores derechos de los países hispanoamericanos, y como soporte principal del derecho civil español.

En fin, el ilustre señor Miguel Herrero y Rodríguez de Miñón debe de ser un castellano sin ninguna identidad. Qué cuento más triste que es esta triste realidad. Si esta realidad la hubiera conocido el alcalaíno Miguel de Cervantes…

Reformar la Constitución para reconocer a Castilla y a la Corona de Castilla

Francisco Javier Sánchez

Se está planteando últimamente la necesidad de llevar a cabo en España una reforma de la Constitución. Se tendría que valorar muy bien si realmente hay esa necesidad y calibrar el alcance de lo que se quiere reformar y si interesa a la ciudadanía castellana y al conjunto de la ciudadanía española, o si interesa sólo a los políticos. En principio, debería de servir para reforzar los poderes del Estado y reducir el coste del modelo territorial, de manera que el Estado volviera a asumir las competencias que nunca debió transferir a las comunidades autónomas, tales como la educación, la sanidad, y la administración de justicia.

La última noticia: se ha propagado el rumor de que el Gobierno de la Nación, el que preside hoy en día Mariano Rajoy, estudia la posibilidad de reconocer al menos culturalmente a Cataluña como “nación”. Culturalmente, y vaya usted a saber si después también políticamente…, y financiaremente…, y mundialmente. Financiaremente significa que hay que quitar recursos a las demás comunidades autónomas. Y en lo cultural, el llamado blindaje de la enseñanza única y exclusivamente en lengua catalana o, hablando claro, el muro lingüístico catalán infranqueable, es decir, la tapia cultural que convertiría a Cataluña en un compartimento “paradisíaco, puro y no contaminado”. Y lo más importante, mejor y más abundante financiación autonómica para sufragar, por ejemplo, la calamitosa y doctrinaria enseñanza en Cataluña.

Mientras tanto, en Castilla los ciudadanos seguimos en esa sensación de atonía, de impotencia, de inhibición, de despreocupación, y de conformismo. Los castellanos somos incapaces de salir de ese círculo vicioso cuya fuerza nos atenaza: la fuerza del nacionalismo español, por un lado, y la fuerza de los nacionalismos periféricos, por otro lado. El círculo vicioso de la presión mediática, informativa, social e ideológica de los llamados nacionalismos periféricos ( de profunda castellanofobia) y la del llamado nacionalismo español ( que necesita a lo castellano y a Castilla como algo caído del cielo para sustentar y soportar su concepción plana de España, que lleva implícita la desintegración material de Castilla). Presiones del círculo vicioso que se retroalimentan entre ellas, sin importarles que gran parte de Castilla se vaya convirtiendo en un desierto demográfico y humano.

Ni a los nacionalismos periféricos ni al nacionalismo español les interesa el resurgimiento de Castilla. No les interesa el resurgimiento material de Castilla: el resurgimiento económico, humano, demográfico, y social de Castilla. Y sin resurgimiento material no hay resurgimiento cultural, pues sin hombres y mujeres de Castilla no hay cultura castellana; como mucho quedaría el estudio de la universal cultura castellana y de la historia pasada. Y no abonan tampoco esos nacionalismos en modo alguno el loable y noble ideal de la fusión de las artificiales comunidades castellanas, objetivo que no impide expresamente la Constitución, dado que sólo inadmite la federación de comunidades autónomas. Pero su Título VIII sí propició notablemente por medio de los partidos políticos que dominaban los ayuntamientos y las diputaciones provinciales la fragmentación de las dos Castillas y León en arbitrarias comunidades autónomas. Consolidar el actual modelo asimétrico, el de que unas comunidades autónomas -que ya tenemos más o menos en mente cuáles serían- son más, mejores y más guays que otras comunidades autónomas, es una perspectiva muy poco inteligente, y de muy poco futuro, pero cuya senda parecen dispuestos a seguir hasta los del partido político de Mariano Rajoy. ¿Pero puede ser todavía más asimétrica y, por tanto, desigualitaria la actual organización territorial del Estado?. Algunos parecen que están dispuesto a ello, no nos engañemos. Sin embargo, una reforma constitucional debería dirigirse a hacer desaparecer privilegios como los conciertos fiscales, y a hacer efectiva la igualdad y la libertad de los ciudadanos españoles residan donde residan: pero esto no parece interesar a un Estado que debiera encaminarse a la modernidad.

Además, una reforma de la Constitución debería facilitar la cooperación y la unión entre las cinco comunidades autónomas castellanas ( las que llevan como nombres Cantabria, La Rioja, Castilla y León, Madrid y Castilla-La Mancha). Y también debería expresar un reconocimiento de tipo institucional hacia la antigua Corona de Castilla, Estado histórico que junto con la antigua Corona de Aragón y el Reino de Navarra conforman la actual España. Aunque también se prevean en los estatutos de autonomía mecanismos de cooperación autonómica y los procedimientos de incorporación de provincias limítrofes.

Mapa de las ciudades con procuradores en las Cortes de Castilla en el siglo XVI

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Lo ilógico y lo lógico en Castilla

Pedro López Ocaña
Acabo de ver un mapa en el periódico “La Vanguardia”, que colorea las comunidades autónomas, desde el rojo fuerte al blanco según el gasto sanitario por habitante, correspondiendo el rojo a las que más gastan. Por dar una somera idea, la “Comunidad de Madrid” está en el blanco, “Castilla-La Mancha” es la tercera contando desde el blanco, “Castilla y León” la cuarta, Extremadura junto con el País Vasco en el rojo, es decir, esas últimas las que más gastan por habitante y las tres primeras, incluyendo la nuestra, la que llaman los políticos “Castilla-La Mancha”, las que menos; el resto oscilan en posiciones intermedias.

¿Tiene lógica esta clasificación? Pero se me ocurren otras cuestiones ilógicas en nuestra región.

¿Es lógico que la distribución sanitaria sea la que es? Es decir, que en Madrid o en Valencia, por citar dos comunidades distintas, ¿no pueda tenerse acceso a nuestro historial médico, y viceversa?.

¿Es lógico que para recibir determinados tratamientos médicos que no pueden hacerse en Cuenca nos hagan ir desde Tarancón a Albacete, a Alcázar de San Juan o a Toledo, lejanas y sin comunicación por transporte público, teniendo la ciudad de Madrid a 80 kilómetros y con un buen servicio de transporte y varios hospitales altamente especializados?. Santa Cruz de la Zarza, la comarca toledana de La Sagra y parte de la provincia de Guadalajara sí pueden, ¿por qué ellos sí y nosotros no?. ¿Es lógico?.

¿Es lógico que en una comunidad tan grande como “Castilla-La Mancha”, con tan malas comunicaciones y sin hospitales de alta especialización, se la convierta en una enorme isla sanitariamente incomunicada?.

¿Es lógico que en provincias con pequeños núcleos muy envejecidos, con muchos problemas para desplazarse a consultas y hospitales, no se subvencione con complementos al transporte colectivo no rentable (como se hacía hace años) para que la población no termine emigrando?.

¿Es lógico que una sola comunidad autónoma y concretamente una de sus provincias ( Guadalajara) albergue dos centrales nucleares, dos almacenes de residuos radiactivos temporales individualizados en piscinas ATI, y otra provincia como Cuenca un ATC (almacén temporal centralizado de residuos radiactivos de alta actividad ) a escasos 50 kilómetros de la mayor industria cárnica de la región y con los camiones de residuos radiactivos que necesariamente pasarán a su lado?.

¿Es lógico que una de las comunidades más secas, más pobre y con menos regadío de España, tenga que abastecer de agua para riego y boca a Murcia, Almería, Alicante y Valencia, mientras los pueblos ribereños de los embalses abastecedores tienen que ser abastecidos con camiones cisterna?. (Por mucho que los receptores puedan pagarla).

¿Es lógico que el Gobierno Español, incapaz de articular un sistema nacional solidario de abastecimiento de aguas sobrantes, consienta que sólo esta región, por obligación, tenga que ser la única solidaria?.

¿Tiene lógica o sentido común que las diferentes comunidades autónomas castellanas no busquen alguna fórmula descentralizada de unión política y económica entre ellas, ante las dos posibilidades de la nueva España que se avecina, la federal o la plurinacional?. ¿Qué seremos los castellanos si no lo hacemos?.

¿Tenemos futuro?. ¿Piensan nuestros políticos en todas estas cosas?. ¿En cómo contener la despoblación y el envejecimiento?. Porque no me gustaría tener que pensar que lo importante son los sillones y los reinos de taifas. Porque esto sí que no sería lógico, ni admisible.

Perdonen la impertinencia desde Tarancón.

Manifiesto de la Sociedad Intercastellana de 2004

“Sociedad intercastellana” fue una asociación cultural creada en Guadalajara por varias personas como Juan Pablo Mañueco, César Javier Gonzalo Gayo, Julio Lopezosa Espliego, Clemente de los Santos. Prácticamente su única actividad fue la redacción y divulgación de un Manifiesto por la unidad de Castilla, ampliamente difundido, pero poco aceptado por otras entidades y asociaciones culturales. El Manifiesto de Intercastellana, sin embargo, por su sencillez, claridad y sentido común, sigue circulando por diferentes vías en la actualidad. En esencia, decía:

1. Castilla posee una personalidad cultural propia entre los pueblos de España, una historia singular y unas manifestaciones artísticas, literarias, folklóricas, etnológicas, lingüísticas y humanas específicas, expresadas a través de su trayectoria secular, primero como Estado histórico independiente y después como nacionalidad histórica o pueblo peculiar entre los restantes de la Península, cuyo reconocimiento y expresión deben normalizarse en todos los ámbitos oficiales de España.
2. Las señas de la cultura castellana son comunes a varias de las Comunidades autónomas existentes en estos momentos en España, como lo demuestra el hecho de que algunas de ellas compartan el mismo nombre de Castilla. También sus estatutos de autonomía dejan abierta la puerta a una posible integración en una Castilla mayor. Hecho que también se recoge en los símbolos actuales de esas Comunidades, y mucho más, naturalmente en sus símbolos históricos.
3. Este hecho debe ser reconocido por el Estado y debe fomentarse colaboración cultural, cuando menos, entre los organismos y las personas de esas Comunidades que participan en mayor o menor grado en las señas propias de lo castellano, para lograr en el mayor grado que las leyes permitan una mayor afinidad intercastellana.
4. Nada impide y sí es mucho lo aconseja que se fomente desde este mismo momento la colaboración cultural, deportiva, musical y etnográfica entre las varias comunidades españolas con raíces indudables en Castilla. El interés de los castellanos y hasta el mismo interés general de España así lo aconseja, porque a todos los castellanos y a todos los españoles conviene que las tierras centrales de la Península se hallen cohesionadas y fuertes para solidarizarse, de igual a igual, con las restantes Comunidades de España.
5. Todo ello, pero en especial el punto 4, perfectamente constitucional y deseable, lo demandamos a las autoridades españolas y nos comprometemos a orientar nuestras acciones en este sentido desde este mismo momento.

Sociedad Intercastellana. Asociación Cultural

Reflexiones del escritor Juan Pablo Mañueco sobre Castilla y la Generación castellanista de los 80

España, Castilla, Mañueco y la Generación castellana de los 80

(Extracto de una entrevista mayor a Juan Pablo Mañueco, que aparecerá próximamente publicada. Las preguntas son las numeradas)

(Imagen de Don Claudio Sánchez-Albornoz, Maestro Henchido de Castellanidad)

1. En tu libro “Cuarenta sonetos populares y cinco canciones diversas”, ¿por qué el empleo del soneto y además del soneto popular, para componer este libro?

Yo fui versolibrista en mis primeros libros como poeta. Era lo que entonces, años 70 y 80, se llevaba. La moda del momento, la vanguardia.

El realismo social de los años 50 y 60 y los “Novísimos” (éstos con mayor preocupación por la forma, hasta el punto de llamar “la generación de la berza” a los anteriores) habían establecido que lo moderno era el verso libre y todo lo demás, pasado.

De manera que en el verso libre me inicié en los 70. Después, ya a lo largo de los 80 fui dando entrada a la rima, preferentemente asonante, y a la medida, pero también en estrofas sencillas: romances, seguidillas, canciones y coplas populares.

En tales metros está compuesto mi primer libro serio de poesía “Romancero y Cancionero de la Alcarria” que obtuvo el Premio de Poesía “Provincia de Guadalajara”, 1981.

Más tarde, todavía en los 80, comencé a adentrarme en la poesía con rima consonante, como algunos de los componentes de la Generación castellana de los 80 preferíamos, frente al versolibrismo que seguía siendo el favorito de otros.

2. ¿Qué generación castellana de los 80 es esa?

Una serie de personas de diferentes ámbitos que nos juntamos a comienzos de los 80 con una misma preocupación: Castilla. Una Castilla que, pese a ser uno de los puntales necesarios de España, y a poseer una de las culturas más formidables y brillantes del planeta… de repente era negada por todos los políticos y ninguneada desde todos lados.

Hasta el punto de que se estaba volatilizando ante nuestros ojos sin que nadie lo hubiera pedido ni nadie explicara por qué se hacía. Simplemente el poder, desde arriba, había decido eliminarla, desustanciarla y trocearla, sin ningún motivo concreto ni deseo popular.

Repito, únicamente por decisión verticalista de la pirámide del poder, se estaba aventando a la tierra y la cultura más notable y marcada de España… Se eliminaba a Castilla de entre los pueblos existentes en España de un plumazo y sin explicaciones.

La Generación castellana de los 80: el quejido de Castilla durante la Transición

La Generación castellana de los 80 fue el quejido de Castilla ante lo que estaba ocurriendo y un intento de oponerse públicamente a lo que los oscuros mecanismos del poder estaban ejecutando.

Nosotros y debería decir más bien “ellos”, porque yo era el más joven de aquella generación…

Aunque, por diferentes razones, entre otras que por entonces yo dirigía una editorial de libros, especializada en estos temas, acabé presidiendo yo la entidad cultural en que cuajó todo aquello: “Amigos de las Castillas y León” y siendo el coordinador de las diferentes conferencias, actividades, textos, folletos y libros que se publicaron en la época.

Pues bien, nosotros, digo, enfrentamos razones y argumentos a los hechos consumados y a los intereses espurios e inconfesables que condujeron a la partición y a la aniquilación de Castilla, durante la Transición.

3. ¿Y qué personas componían aquella Generación?

La figura fundamental, la que nos aglutinó a todos, fue don Claudio Sánchez-Albornoz, académico, historiador y político, expresidente de la II República en el exilio, el cual, aunque se encontraba al final de su dilatada vida, viendo lo que estaba ocurriendo con su añorada Castilla, no cesaba de efectuar llamamientos a través de los medios de comunicación para que se respetara la identidad cultural de Castilla.

Pedía, con comunicados llenos de datos y de sabiduría, y entre fuertes dosis de emoción, una cosa bien sencilla: que se respetara a Castilla al mismo nivel que a cualquier otra parte de España.

¿No parece mucho pedir, no? Semeja ser algo tan sencillo que el poder político debería haberlo “comprendido” y otorgado, de suyo…

Pero el poder político no lo hizo. Y desde luego la mayor parte de nosotros consideremos que había fuerzas muy superiores que manejaban a su antojo a los poderes públicos para extinguir a Castilla, para quitarla de en medio, siguiendo una oscura “hoja de ruta” que no sabemos a quién beneficiaba. Pero que había deseo expreso de amordazar y aniquilar a Castilla.

¿A quién beneficiaba su extinción política?

Desde luego, no a Castilla ni a los castellanos. Ni tampoco al conjunto de España, según creímos entonces y lo seguimos creyendo siempre.

En concreto, Claudio Sánchez-Albornoz, a través de sus llamamientos, pedía que dentro de la España plural, se contara culturalmente con Castilla, lo cual es tan sencillo y evidente, que duele tener que seguirlo reclamando.

También pedía que se constituyera “una comunidad autónoma fuerte en una Castilla unida, desde el Mar Cantábrico hasta Sierra Morena”, como la mejor forma de defender los intereses de la propia Castilla y también de la propia España.

Una comunidad fuerte y unida en Castilla era lo más conveniente para garantizar el respeto a Castilla y también la soldadura adecuada de todas las Comunidades Autónomas peninsulares.

De otra forma, si el poder desunía a Castilla, esta tierra sería una mera piltrafa en manos de la periferia, pero también la propia España quedaría a merced de las comunidades más favorecidas y poderosas, que harían con ella, con España, igualmente lo que quisieran.

El deshuesamiento de Castilla y de España
4. Ciertamente, sus palabras han resultado proféticas de lo que ha ocurrido durante estos años.

Así es. Absolutamente, exactas. Se deshizo a Castilla, por interés de quien lo exigiera… que no del pueblo castellano.

Y las comunidades más privilegiadas y poderosas han hecho con España lo que les ha dado la gana.

Desde luego, a esa enorme porción de España que llamamos o llamábamos “Castilla” la han deshuesado completamente, hasta dejarla exhausta, como había predicho don Claudio que ocurriría, si no se constituía una Castilla fuerte y pujante…

Hasta tal extremo han deshuesado la España central, la España de Castilla -cosa que ya había comenzado a efectuar el Régimen de Franco, por otra parte, desde los pavorosos, para Castilla, años de la emigración de las deñcadas de los 50 ó 60-, que ahora, iniciado el siglo XXI, las comunidades pujantes y favorecidas pueden arrojar sus restos (los restos de la España central y fagocitada casi por entero) a la basura; como una cáscara despreciable, como un territorio al que le han absorbido toda su gente, su dinero, su tuétano y su vida…

Y ya no interesa sino para tirarlo fuera del convoy, por carente de valor: eso es lo que se sigue haciendo con Castilla desde la periferia, entre enormes insultos y dosis de incomprensión, por otra parte.

Uno de los casos de mayor crueldad con un territorio y unas gentes que cabe imaginar

España es un inmenso vacío interior… que ya no tiene ni voz para quejarse, frente a una periferia privilegiada y arrogante, que, sin embargo, no deja de exigir más y más, y de lamentarse si no lo recibe de inmediato.

Se iba a originar un país desquiciado, si no se respetaba a Castilla dentro de España y si todas las partes de España no actuaban con lealtad a España, al mismo tiempo… Lo había dicho muchas veces don Claudio, en el Congreso de los Diputados, durante la II República, y más tarde, durante su larguísimo exilio.

No se cumplieron las dos premisas requeridas por don Claudio, y el resultado ha sido el que él había predicho: una España desquiciada.

Componentes y actos de la Generación de los 80.

5. ¿Y si Claudio Sánchez-Albornoz fue el mentor o guía desde la distancia, qué otras personas integraron la Generación?

Personas muy distintas, de diferentes ámbitos y de desiguales edades. Ya digo que yo era el más joven de todos.

Sin embargo se juntó un plantel de intelectuales destacadísimos, que cumplen todos los requisitos para ser considerados una “Generación”, y mucho más claramente que otras…

Historiadores, sociólogos, economistas, escritores, periodistas, novelistas, poetas, folkloristas, políticos en activo o con ganas de serlo… Y esto último era ya una carga de dinamita que aquel grupo generacional llevaba dentro, para destruirlo al cabo del tiempo

Se formó un conjunto variopinto de personajes que realizaron asociaciones, impartieron conferencias, publicaron libros y folletos en común, trabaron una estrecha amistad a lo largo del tiempo…

El libro más significativo de aquella Generación fue “Castilla: manifiesto para su supervivencia. El lugar de Castilla en la España autonómica” (1984) donde Ramón Carnicer (leonés), Gonzalo Martínez Díez (burgalés, aunque vallisoletano de adopción), Demetrio Casado (segoviano), Ramiro Cercós (soriano) y yo mismo (madrileño/alcarreño) juntamos textos que se habían pronunciado a modo de conferencias, el verano anterior (1983), en el Centro Castellano-Leonés de Tarragona.

En una época en que “Castilla” aun comprendía a las dos Castillas, claro está, porque el oficialismo no había hecho saltar “Castilla” en pedacitos, que es lo que Castilla tiene que agradecer a todos y cada uno de los políticos que hicieron la Transición, sin excepciones

Los nombres de todos los componentes de la Generación, en concreto, me los reservo, porque me dejaría alguno…

Y además estoy escribiendo una novela que se llamará así: “La Generación castellana de los 80”, en donde vendrá la nómina completa y la vida, andanzas y peripecias de todos aquellos años, en donde íbamos de provincia en provincia (Madrid, Salamanca, Soria, Toledo, Valencia, Barcelona, Tarragona…), en un peregrinaje de difusión de la necesidad de que Castilla fuera vista y perdurara.

6. ¿Qué ocurrió con aquella Generación?

Se disolvió como ocurre con todas las generaciones. En realidad, todo y todos somos barcos que se cruzan en la noche y que al cruzarse hacen sonar sus sirenas y se saludan con sus luces, antes de volver a perderse en la inmensidad del océano de la vida.

Aquella Generación, unida, duró bastante, casi tres años de actos en común… Lo cual es mucho, comparándola con Generaciones que sólo se hicieron una foto en conjunto, o ni eso, sino que sólo han sido juntados por la crítica posteriormente, pero que nunca se llevaron bien entre ellos, y siempre negaron que existiera tal grupo.

7. ¿Y después?

Después el viento del poder siguió haciendo lo que siempre ha hecho… soplar y soplar en la dirección que quiere y hacer con los humanos lo que al viento le da la gana…

Es lo que ha ocurrido bajo cualquier sistema, con más o menos dificultades para lograr sus propósitos… Pero el viento del poder es el que siempre gana, verticalmente.

El poder es una pirámide, más o menos desde la época de los egipcios, y solamente varían los nombres y los rostros de quienes se sitúan encima de su cúspide y desde allí implantan su santa voluntad, y también varía un poco, muy poco, el método de ascenso hasta la cúspide.

Y el viento, desde arriba, había decidido que Castilla fuera barrida de en medio, de entre los pueblos existentes… El viento del poder sabrá por qué lo hizo y lo mantiene. Y quién le movía las aspas para que él actuase o agitaba los elementos atmosféricos contra la Castilla que a ese alguien le sobraba.

Nosotros simplemente lo expusimos entonces y yo lo expongo ahora. Para que el que quiera entender y ver, que vea y entienda lo que pasó y pasa. Y seguirá pasando hasta que el viento vertical sople en otra dirección, pero no sé hasta cuándo. No sé cuando cambiará de posición la veleta de la Historia.

Lo que sí digo es que en algún momento el viento del poder soplará de otro modo para Castilla. De eso estoy persuadido.

Castilla se sobrepondrá y terminará ganándole al viento que sopla desde arriba
8. ¿Crees, por tanto, que Castilla vencerá finalmente a ese poder que lleva soplando tanto tiempo contra ella?

Quizá, quizá… Es más, yo estoy convencido de ello. Hay cosas demasiado poderosas, incluso para el viento del poder –que en definitiva es una cosa manejada por los hombres-.

Castilla es una de ellas, formidablemente resistente, imperecedera, le hagan lo que le hagan, no podrán enterrarla… Respira.

El espíritu de Castilla, la cultura de Castilla, la impresionante cultura que ha sido capaz de alumbrar Castilla es de tal magnitud –una de las imprescindibles del planeta-, que los hombres que manejan las brisas y los vendavales, las ventiscas y los torbellinos a su antojo sólo pueden torcerla, desviarla de su camino un poco, pero no acabar con ella.

Castilla, a través de su descomunal cultura, sobrevivirá a los sistemas políticos: al franquismo (que la extenuó en lo demográfico y económico) y a la Transición española (que la aventó en lo político). Y seguirá existiendo ella cuando ya no quede ni resto de los pasajeros políticos y sistemas que atentaron contra su existencia.

9. Eso suena a muy cidiano (vencer después de muerto) o a Luis Vélez de Guevara (“Reinar después de morir”).

No es exacto. Castilla, en su cultura, no ha muerto. Ni puede hacerlo. No hay que resucitarla. Está viva y pujante, aunque no esté promocionada en los medios de comunicación ni por los poderes públicos como debiera…

Ahora bien, en todo los demás ámbitos, han hecho contra ella todo lo que han podido. Políticamente, han echado tierra sobre su existencia y han cubierto de sal su solar y su territorio.

El poder político sabrá por qué. Yo me lo imagino, pero también me reservo esa argumentación para la novela antecitada, que la identidad de ese autor o autores -bastante esmerado o muy metódicos, constantes y minuciosos- del “intento de asesinato de Castilla” quede de momento entre sombras, hasta que se resuelva su identidad en la novela, con precisión detectivesca e intriga de novela policiaca. ¿De acuerdo?

 

La Transición, una reforma del Estado autonómico y Castilla

Francisco Javier Sánchez

La Transición Política tras la muerte de Francisco Franco estableció unos mínimos de consenso que condujeron a la Constitución Española de 1978. Pero en el medio estaban la organización terrorista ETA asesinando un día sí y otro también, una parte de las Fuerzas Armadas recelosas del cambio político, unos políticos ávidos de poder y de poltronas con la nueva organización autonómica que se vislumbraba y que a punto estuvo de poner la guinda: que la provincia de Segovia fuera comunidad autónoma……

De ahí surgió en el redactado de la Constitución la Disposición Adicional 1ª: “La Constitución ampara y respeta los derechos históricos de los territorios forales”. ¿Qué derechos históricos, si los conciertos económicos datan del siglo XIX cuando el Gobierno quiso satisfacer a los liberales vascos que combatieron a los carlistas, que se oponían a la abolición de los fueros, hecho que se produjo acabada la guerra en 1876?. En 1878 y mediante un simple decreto gubernamental nacieron los conciertos económicos, que nada tienen que ver con fueros, como insisten en confundir por ahí, permitiendo el Gobierno a unas pocas diputaciones una autonomía económica y administrativa, incluida la recaudación de impuestos esenciales para un Estado que se quiera considerar moderno y que garantice la igualdad a todos sus ciudadanos. Por tanto, los conciertos fueron creadas por el régimen liberal, no venían de ninguna tradición de siglos.

Y la Disposición Transitoria Cuarta de la Constitución, la posibilidad de que Navarra se incorpore a la Comunidad Autónoma Vasca, fue fruto de la presencia semanal asesina de ETA.

Curiosamente, el Título VIII de la Constitución, “De la organización Territorial del Estado”, que dejaba a las Diputaciones y Ayuntamientos la iniciativa para comenzar procesos autonómicos que conducían a comunidades autónomas uniprovinciales como las de Cantabria y La Rioja, propició que las incipientes castas provinciales y “regionales” de los partidos políticos descuartizaran Castilla en varias comunidades autónomas, y poco importaran las “características históricas, culturales y económicas comunes” entre las provincias de Toledo y Ávila, de Madrid y Segovia, o de Santander, Burgos y Logroño. Por supuesto, el PNV ayudó mucho a que se fragmentara todo el norte castellano lindante con Vascongadas y Navarra. Y el nacionalismo catalán receló bastante de que Madrid se incluyera en una Castilla unida, queriéndola también fragmentada. Esto es de lo que hay tratar, este es el tema fundamental en una reforma de la organización territorial de España, de recomponer Castilla se trata, y no de otro tema que monopoliza el debate de los periodistas y de los políticos españoles y que ya cansa. Sin eludir que también resulta necesaria una reforma a fondo del sistema de competencias a distribuir entre el Estado y las comunidades autónomas, para primar la igualdad, la equidad, la solidaridad y el sentido común entre todos los ciudadanos de España.

Castilla-La Castilla y no Castilla-La Mancha

Allá por el año 2006 se publicó en “Guadalajara Dos Mil” este texto del escritor Juan Pablo Mañueco con ocasión de una reforma estatutaria de la comunidad llamada “Castilla-La Mancha”, que por su interés se reproduce ahora dedicándolo en especial a Emiliano García-Page y a María Dolores de Cospedal, los políticos más conocidos en la actualidad de la siempre histórica Castilla la Nueva.

LA MAL LLAMADA Castilla-La Mancha, continúa reformando su mal remedo de algo parecido a un Estatuto, pero me temo que finalmente siga siendo tan inconstitucional como lo ha sido siempre, aunque ni PP ni PSOE sepan corregir la incoherencia e incontitucionalidad autonómica que arrastra desde el inicio.

El artículo 143 de la Constitución exige a las provincias que quieran acceder a la autonomía la posesión de “características históricas y culturales comunes”… Yo les retaría a ambos partidos a que definieran en el Preámbulo de su Estatuto cuáles son esas “características comunes” de todas estas provincias…. y, si las hallan, como exige la Constitución para ser UNA región, que nos expliquen por qué el nombre de la autonomía es doble… Y si, por el contrario, se trata de DOS entidades distintas, entonces tendrían que explicar por qué las agrupan en una.

Yo creo que sí existen esas “características históricas y culturales comunes”, pero que son las generales de Castilla o, más concretamente, las de Castilla la Nueva, nombre que ya era histórico en la Edad Media para designar a la submeseta sur, y en la cual la Mancha no es sino una más de sus veintitantas comarcas o regiones geográficas, que no históricas ni políticas.

Me parece tan absurdo hablar de “Castilla-La Mancha” como lo sería hablar de “Castilla-La Alcarria”, “Castilla-La Sagra”, “Castilla-La Jara”, “Castilla-Los Montes de Toledo”, “Castilla-El Valle del Alberche” o “Castilla-La Sierra de Alcaraz”, por citar otras comarcas que también se extienden a lo largo de dos o más provincias.

Por el contrario si PP o PSOE creen que la comarca manchega cumple los requisitos exigidos por la Constitución deberían explicarnos cuáles son, si pueden hacerlo, porque, en realidad, hasta en la provincia de Ciudad Real hay muchas comarcas que no son manchegas.

En el fondo, el problema que subyace aquí es la necesidad de no ver a Castilla que tienen PSOE y PP, la castellanofobia o autoodio de ambos partidos, como dicen por otros sitios, sólo que aquí a cargo de los propios gobernantes.

El PP necesita no ver a Castilla por su idea abstracta de España, que ha tomado -al parecer, del aire- las características castellanas, sin fijarse de dónde vienen. Lo cual requiere anular a la Castilla real.

EL PSOE tampoco ve a Castilla, en parte por lo anterior y, en parte, porque arrastra una visión antiespañola de los nacionalismos periféricos. De manera que el PSOE a Castilla, además de no verla, si puede la desbarata, de paso.

POSDATA: Por el bien propio de Castilla, y por el bien de España, PP y PSOE, deberían empezar a ver y respetar a Castilla. De lo contrario, así seguirá España: destruyéndose por exceso de ficciones en otras partes y destruida por defecto de realidades en las autonomías castellanas.

Juan Pablo Mañueco

Claudio Sánchez-Albornoz, Maestro henchido de castellanidad

LAS IDEAS DOCUMENTADAS Y VIGENTES DEL POLÍTICO, HISTORIADOR Y ACADÉMICO CLAUDIO SÁNCHEZ ALBORNOZ SOBRE LA MEJOR FORMA DE CONSTITUIR CASTILLA PARA LA DEFENSA EFICAZ DE SUS INTERESES EN EL CONJUNTO DE ESPAÑA, expuesta durante los años de la Transición, antes de que se crearan las actuales comunidades autónomas:
17 IDEAS O FRASES DE DON CLAUDIO SÁNCHEZ-ALBORNOZ, SOBRE EL MEJOR MODELO TERRITORIAL AUTONÓMICO QUE CONVENÍA A CASTILLA
FRASES:
1. “Ha llegado la hora de defendernos unidos, castellanos y leoneses, de un nuevo tremendo peligro. Unidos sobreviviremos; separados seremos piltrafas de las comunidades autónomas: Cataluña, Euzkadi y Galicia”.
2. “Las ocho provincias andaluzas, asunto otrora de diversos reinos y mucha más diferenciados que los de León y Castilla, han sabido unirse. Sólo Castilla y León, unidos, pesaremos en la España en formación”.
3. “Depongan egoísmos y ambiciones personales. Déjense de hacer lucubraciones históricas. La meseta del Duero constituye una unidad.
4. Únanse todos los leoneses y castellanos. Formen un frente cerrado y poderoso para constituir una región autónoma, que pueda defenderse de los zarpazos de los demás y mirar al porvenir con esperanza.
5. Si por mí fuera, constituiríamos una unidad desde el Cantábrico hasta el comienzo de Andalucía. Pero todos quieren ser ahora cabeza de ratón. Están intentado organizar una región autónoma: la Mancha”.
6. “¿Seremos castellanos y leoneses tan cretinos que no sepamos formar una fuerza que pese a España?
7. “Nuestros hijos y nuestros nietos nos maldecirán si por ambiciones personales, siempre bastardas, dejamos pasar la coyuntura actual”.
8. “Me acerco a los ochenta y ocho años. No tengo otra ambición personal que contribuir a la gloria de España y de nuestra tierra castellano-leonesa. Unidos, adelante. Maldición para los que se opongan a esta unión de los hermanos de León y Castilla”.
9. “Castilla fue la primera de las regiones españolas que perdió sus libertades en la Guerra de las Comunidades, y las perdió sin que ninguna de las otras que la acusan de imperialista la ayudaran en su lucha contra los imperiales”.
10. “Castilla no se ha impuesto a España, se ha sacrificado por ella. En las Constituyentes de 1931, enfrenté la injusta frase orteguiana: “Castilla hizo a España y la deshizo” y acuñé esta otra, absolutamente exacta: “Castilla hizo a España y España deshizo a Castilla”. Y tuve el placer de que Ortega y Unamuno aceptaran tal definición”
EL INTRUSO.- Siendo para mí totalmente certera la segunda parte de esta acuñación, no entiendo la primera.
GERARDO DIEGO.- ¿Cuál? ¿Castilla hizo España?
EL INTRUSO.- Eso es. La “hechura de España” llevada a cabo a finales del XV, fue producto de una Guerra Civil castellana, instigada por Aragón.
ANTONIO MACHADO.- ¿Instigada por Aragón?
EL INTRUSO.-Al menos, preferentemente instigada por Aragón y por uno de los bandos nobiliarios castellanos.
ANTONIO MACHADO.- No le sigo en este punto.
EL INTRUSO.- Aragón necesitaba un aliado en su lucha contra la mucho más poderosa Francia, que amenazaba su supervivencia, por eso conspiró para instaurar en el trono castellano a Isabel, la pretendiente espúrea.
GERARDO DIEGO.- Hermanastra, que no hija del rey castellano Enrique IV.
EL INTRUSO.- Frente a las legítimas aspiraciones de la princesa Juana, la hija y heredera del trono castellano, casada con Alfonso V de Portugal.
ANTONIO MACHADO.- Una opción distinta para formar “España”, por tanto.
EL INTRUSO.- La opción que deseaba Enrique IV, la unión con Portugal, por vía matrimonial. No la que detestaba, la aragonesa, puesto que sabía que eso implicaba la guerra total contra Francia.
ANTONIO MACHADO.- Ya. Por ser reinos con querellas fronterizas y por sus intereses conflictivos en Italia.
EL INTRUSO.- Guerra que efectivamente llenó las dos siguientes centurias.
ANTONIO MACHADO.- De manera la que España que se podía haber “hecho”…
EL INTRUSO.- Hubiese sido la “España” de Castilla y Portugal, y por el feliz acontecimiento de una boda, no por una intervención militar y una guerra civil.
ANTONIO MACHADO.- Castilla y Portugal, qué sugestivo.
EL INTRUSO.- Libres del avispero de conflictos militares que era entonces Europa y abiertas ambas naciones hacia las exploraciones marítimas…
ANTONIO MACHADO.- Las dos primeras potencias del mundo, juntas.
GERARDO DIEGO.- Sí, enormemente sugestivo.
ANTONIO MACHADO.- Yo, esa frase la he oído en una tercera versión, de un filósofo posterior, en este sentido: “Castilla se hizo España”.
EL INTRUSO.- Sin comentarios, ya digo que, en todo caso, la hicieron.
ANTONIO MACHADO.- ¿Y cómo podríamos dejarla?
EL INTRUSO.- Una guerra civil hizo España (en el XV) y España y la Casa de Austria (sobrevenida en el XVI) deshicieron Castilla.
ANTONIO MACHADO.- ¿Quitándole los paréntesis?
EL INTRUSO.- Y añadiendo alguna cosa más, para llegar a fechas recientes. La Casa de Borbón y el siglo XIX y XX siguieron deshaciéndola.
ANTONIO MACHADO.- ¿De qué modo?
EL INTRUSO.- Económica, demográfica, cultural, identitaria y después, al final, también territorialmente.
ANTONIO MACHADO.- Pues sí que suena a deshechura completa.
EL INTRUSO.- Salvo por su cultura imperecedera, casi han acabado con ella por entero.
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11. “Castilla no oprimió a las otras regiones. Insisto en señalar que la Corona castellana mantuvo casi sola la carga inmensa del Imperio español. ¡Su aporte fiscal equilibró en el curso de las décadas las cifras a que montaron el oro y la plata americanos!”
CLAUDIO SÁNCHEZ ALBORNOZ.- (Desde la pantalla)
“Durante siglos fue enormemente desigual la aportación al erario hispano de los moradores de los reinos que integraban la Corona de Castilla y la de los moradores de Aragón, Valencia y Cataluña.
(La imagen funde a negro)
De los pecheros, es decir, de quien pechaba con los impuestos, que era el pueblo, porque la nobleza y la Iglesia estaban exentos de ellos”
(La imagen funde a negro)
Las costosas indemnizaciones que tuvieron que pagar a la Corona las ciudades y villas que se habían rebelado contra ella durante la Guerra de las Comunidades de Castilla, a causa de la voracidad fiscal de Carlos V, tardaron más de veinte años en sufragarse, y supusieron la primera de las ruinas para el reino.
Más tarde quedarían repetidas bajo el reinado de Felipe II, que llevó a Castilla a la bancarrota periódicamente, a causa de su aciaga política militar europea”.
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12. CLAUDIO SÁNCHEZ ALBORNOZ.- (Desde la pantalla).
“Castilla no fue, no, responsable de nuestra decadencia. No fracasó Castilla, fracasó España y la Monarquía de los Austrias. Castilla no fue ni mucho ni poco ni nada responsable del bache profundo de nuestra historia en el siglo XVII.”
13. CLAUDIO SÁNCHEZ ALBORNOZ.- (Desde la pantalla).
“Mas nos llevaron a ese bache las injustificadas e injustificables rebeliones de Portugal y Cataluña, en 1640, que nos hicieron rodar al abismo del XVII a todos los peninsulares. Incluso, naturalmente, a portugueses y catalanes.
(Funde a negro)
Porque los movimientos secesionistas, enraizados no en la razón, sino en cóleras que podríamos calificar de viscerales dañan tanto a la comunidad histórica que se intenta romper como a las comunidades que los suscitan.”
14. CLAUDIO SÁNCHEZ ALBORNOZ. (Desde la pantalla)-
“Al forjar la España futura no deben olvidarse otras realidades. Vasconia y Cataluña han ordeñado y siguen ordeñando a su placer la vaca española”.
15. CLAUDIO SÁNCHEZ ALBORNOZ.- (Desde la pantalla).
“Podrán idearse fórmulas de convivencia muy distinta para articular la España del futuro. Pero que no se sueñe en volver a hacer a Castilla la cenicienta de la Península”.
EL INTRUSO.- Se la hizo de nuevo, maestro. La cenicienta.
ANTONIO MACHADO.- Estoy viendo que casi es el papel histórico que se le ha asignado en España.
EL INTRUSO.- Y además se la hizo cachitos, para confirmar su teoría de que España había deshecho a Castilla, si antes en lo económico, después también en lo territorial, don Claudio.
ANTONIO MACHADO.- Curiosa paradoja y curioso destino.
EL INTRUSO.- Quien mande en España ha sido implacable en su tarea pertinaz de demoler y deshacer Castilla. Desde la cumbre que fue al iniciarse la España moderna
GERARDO DIEGO.- En eso te doy la razón. Por qué y para qué, no lo sé. Y quién o quiénes estén detrás de estas decisiones, tampoco. Pero que ha ocurrido así, es indudable.
16. CLAUDIO SÁNCHEZ ALBORNOZ.- (Desde la pantalla)
“Hermandad política, sí, pero con igualdad fiscal para todos los que quieran seguir siendo españoles”.
EL INTRUSO.- Nada de asimetrías, nos estás diciendo, maestro. Ni autonómicas, ni federales, ni monárquicas, ni republicanas… Asimetrías no, que es lo quieren los que buscan su provecho.
ANTONIO MACHADO.- Parece justo.
EL INTRUSO.- O igualdad para todos o que se rompa de una vez esta injusta baraja en donde Castilla ha llevado siempre la peor parte, como la Historia demuestra bajo todos sistemas, desde hace seis siglos.
17. CLAUDIO SÁNCHEZ ALBORNOZ.- (Desde la pantalla)
“Y punto final al ordeñamiento de la vaca española”.
Texto sacado de las intervenciones en la prensa de principios de los años 80 de Claudio Sánchez Albornoz, recogidas en la obra de teatro “Con Machado, esperando a Prometeo”. Juan Pablo Mañueco. Febrero (2015).

Celebrar el Día de Castilla todos los días y en cualquier lugar, además del 23 de abril

Francisco Javier Sánchez

Queda muy poco para el día 23 de abril, erigido por los políticos de la difuminada Castilla en la fiesta oficial de sólo una comunidad autónoma, la de las nueve provincias, cuando todo el mundo sabe que Castilla se extiende mucho más allá de las dos submesetas que une la Cordillera Central.

De hecho, la revolución de las Comunidades de Castilla se inició y concluyó en la castellanísima ciudad de Toledo (1519-1522), compendio de todas las culturas y Ciudad Comunera por excelencia. Aunque ahora a Toledo se la conozca turísticamente como la ciudad imperial, después de que la inquina de Carlos V demoliera la casa de Juan de Padilla y de María Pacheco y mandara colocar su escudo con el águila bicéfala extranjera por todas las partes de la ciudad.

El día 23 de abril de 1521 tuvo lugar la Batalla de Villalar. Allí se decidió en buena parte el destino de la primera revolución moderna que se desarrolló en Europa, donde clarísimamente era el reino el que mandaba al rey a que acatara lo ordenado y dispuesto por las Comunidades. Y el reino, sin nadie más -sin el rey-, estaba encarnado por las Cortes y la Junta General del Reino que redactaron en Ávila la llamada Ley Perpetua, que “responde a lo que esencial y etimológicamente significa una Constitución, palabra cuya raíz se halla en el verbo latino constituere, “establecer definitivamente”, en cuanto norma fundamental del Estado que determina completamente el ordenamiento jurídico-político, elaborada y aprobada por una asamblea con poderes extraordinarios con expreso deseo de permanecer indefinidamente, definitivamente en el tiempo.” ( Ramón Peralta en su obra “La Ley Perpetua de la Junta de Ávila (1520). Fundamentos de la democracia castellana” ).

Como dice Ramón Peralta, doctor en Derecho Constitucional y Filosofía Política y profesor de Derecho Constitucional en la Universidad Complutense de Madrid: “La primera revolución constitucional europea sólo podía suceder en el pueblo políticamente más avanzado del continente caracterizado por un peculiar ánimo democrático: el pueblo castellano pretendía establecer formalmente la primera monarquía constitucional, esto es, delimitada objetivamente por una Ley Fundamental obra de unas Cortes Extraordinarias que recogieran su Constitución interna.”

Esto es por lo que luchaban los comuneros: por establecer la primera monarquía constitucional y democrática, delimitada objetivamente por la llamada Ley Perpetua, que regulaba la soberanía, el gobierno y la administración pública, el parlamento sin el rey, la independencia de la justicia, la libertad de los ciudadanos, el derecho de nacionalidad, la protección de los indios, el fomento de la economía, la hacienda pública, la moneda…, y que resulta ser el primer precedente constitucional hispánico, europeo y mundial.

Aunque a estas alturas todavía se siguen desconociendo las aspiraciones de los comuneros, y el 23 de abril sólo acertemos a recordar los nombres de los tres principales Capitanes, Padilla, Bravo y Maldonado, que fueron decapitados al día siguiente de la batalla…, pero sin saber por lo que dieron sus vidas.

Por ello propongo que no sólo el 23 de abril sea el Día de Castilla, y no sólo oficialmente en una de las comunidades autónomas en las que está desmembrada Castilla. Propongo que celebremos todos los días Castilla en todas partes, que estemos orgullosos de ser castellanos, que tengamos presente que Castilla es incompatible con el absolutismo, el despotismo y la intolerancia porque precisamente Castilla puso los fundamentos de la democracia más avanzada en su tiempo.

Sería muy interesante una lectura pública de la Ley Perpetua de Castilla en las ciudades de Ávila y de Tordesillas, lugares donde sucesivamente fue redactada y proclamada, pero también en todas las partes de Castilla pues iba a ser la ley fundamental de todo el reino. De esta manera nos enteraríamos todos de las grandes ideas democráticas y de lucha contra la corrupción que todavía no han sido capaces de descubrir los políticos de hoy en día.

Volviendo a los tiempos actuales, ni una sola institución autonómica de las regiones en que se encuentra disuelta Castilla, convertidas sus regiones -eso sí- en los grandes pesebres de los que vive la “casta política” y de los que quieren vivir los que dicen que no son casta, ha sido capaz de revitalizar una mínima cooperación regional. Por no recordar que no se les pasa por la cabeza la necesaria unidad de Castilla, necesaria al menos para sus ciudadanos. Los que antes eran alcaldes se presentan ahora en las elecciones a presidente de comunidad autónoma, o viceversa, que da igual. Los políticos de Castilla, si es que los hubiera pensando algo en Castilla, se han olvidado de aquel órgano de colaboración permanente que crearon hace años, el Consejo de las Comunidades Castellanas, impulsado por los entonces presidentes regionales Juan José Lucas, Alberto Ruíz-Gallardón y José Bono. ¿Por cuántos más pesebres han ido pasando estos señores hasta ahora?. ¿Se han acordado en algún momento de los ciudadanos castellanos a los que se supone servían, de servir, de servicio público?.